Una persona desaparecida y otra más herida, calles anegadas, caída de árboles, pasos a desnivel inundados, congestionamiento vehicular y crecidas repentinas de ríos son algunos de los estragos ocasionados por las torrenciales lluvias que ayer por la tarde azotaron varias áreas del país.

Según Mario Cruz, vocero de Bomberos Voluntarios, en Cuyotán, Masagua, Escuintla, se desbordó el río Guacalate y arrastró a dos personas. Una de ellas fue rescatada, mientras que la otra continúa desaparecida.

De acuerdo con David de León, vocero de la Coordinadora Nacional para la Reducción de Desastres (Conred), las precipitaciones también provocaron daños en varias viviendas. Sostuvo que la entidad se declaró en alerta amarilla institucional.

El meteorólogo Axel Mansilla refirió que las lluvias obedecen al calentamiento matutino y al alto porcentaje de humedad que permanece en el aire, fenómenos propios de la época. Según Mansilla, precipitaciones similares podrían presentarse por las tardes y noches de los próximos días.

Ayer también se reportó que, en el kilómetro 32 de la ruta al Pacífico, un automotor permanecía en el arriate central tras deslizarse en el asfalto. El río Villalobos rebasó su límite, mientras que en el kilómetro 21 de la ruta Interamericana, a inmediaciones de San Lucas Sacatepéquez y en Mixco, se produjeron derrumbes.

Incluso en las zonas 9, 11 y 13 de la ciudad capital, así como en otros puntos del interior del país, varios árboles fueron derribados. En uno de los casos, una mujer de 45 años y su hijo de nueve fueron trasladados a la emergencia del hospital de Chimaltenango, luego de que un árbol les cayera encima. Asímismo, varios vehículos que permanecían estacionados sufrieron daños de consideración al ocurrir una situación similar.

Las autoridades en general instan a la población a no salir de sus casas si no es necesario, ya que las calles inundadas y las fallas en el servicio de energía eléctrica han dado lugar al descontrol de semáforos, por lo que el tráfico fluye con más lentitud que en otras ocasiones.

Recomendaciones

Conred hace una serie de recomendaciones ante este invierno. Recuerde que la seguridad empieza instruyendo a los suyos en el hogar.

Alejarse de áreas que presenten probabilidad de deslizamientos (laderas o calles con mal drenaje).
Mantener la calma y estar atentos a cualquier información oficial.
Seguir las instrucciones de las autoridades.
Identificar las áreas seguras y las de alto riesgo en su comunidad.
Verificar que las cunetas y desagües pluviales no estén obstruidos.
Observar atentamente cualquier agrietamiento en el terreno.
Por ningún motivo debe intentar cruzar ríos crecidos o caminar cerca de la orilla de estos.
Por cualquier emergencia llame inmediatamente al 1566 de la Conred.

Un grupo de vecinos de San Andrés Xecul, Totonicapán, destruyó puertas y ventanas, saquearon la subestación 44-13 de la Policía Nacional Civil (PNC) y expulsaron a los agentes, pues se molestaron porque estos evitaron que un hombre y una mujer fueran vapuleados.

SAN ANDRÉS XECUL- El domingo en la mañana la población detuvo a Christopher Daniel García González, de 23 años, y Brenda Leticia Linares González, 18, residentes en la zona 5 de Quetzaltenango, acusados de haber robado un celular a Andrés Bernabé Saquic Chan y a su hijo de 7 años en un puesto de asalto que habían instalado en la carretera entre San Andrés Xecul y la comunidad San Felipe Xejuyup.

Los vecinos entregaron a los presuntos delincuentes a la PNC pero estos los trasladaron a la subestación de San Cristóbal Totonicapán, pues vecinos amenazaban con linchar a los presuntos delincuentes.

Esta situación molestó a la población, quien en la tarde-noche de ese domingo arremetió contra la estación policial de San Andrés Xecul, a la cual le quebraron los vidrios y puertas. Agentes de la Fuerza Especial Policial (FEP) llegaron en autopatrullas y lograron evacuar a los uniformados que estaban asignados en esa subestación.

Los pobladores lanzaron una lluvia de piedras sobre los policías que iban en las autopatrullas y luego de eso la turba entró a la sede y la saqueó.

Vecinos dijeron que lo que motivó a sacar a los agentes es que estos no dan la seguridad necesaria en la población y los señalaron de ingerir bebidas alcohólicas mientras estaban de servicio.

Explicaron que no necesitan a la PNC en el municipio, pues ellos se organizarán para dar seguridad.

El párroco Brisel Cifuentes indicó que había mucha inconformidad de la población por supuestas actitudes erróneas de los agentes.

Rubén de León, jefe de la PNC en Totonicapán, no quiso comentar sobre el problema.

El gobernador departamental, Augusto Tzunun, al ser consultado por la vía telefónica comentó que desconocía el problema.

La arqueología no tiene por qué ser una ciencia sencilla, pero al menos tiene una dirección clara: hacia abajo. A mayor profundidad, mayor antigüedad, y de este axioma se desprende que la que hasta ahora se presumía como la primera cultura humana en América, llamada clovis, ha quedado definitivamente destronada por otra 2.500 años más antigua, lo que deja la edad de los primeros americanos en 15.500 años.
No es la primera vez que se aportan indicios de culturas preclovis, pero, como señala el director del Centro para el Estudio de los Primeros Americanos de la Universidad A&M de Texas, Michael Waters, "no eran pruebas muy robustas". En cambio, los datos que Waters y sus colaboradores publican hoy en Science son férreos: en una capa bajo un yacimiento clovis en el complejo tejano de ButtermilkCreek, los arqueólogos han desenterrado nada menos que 15.528 artefactos. "La mayoría son lascas resultantes de fabricar y afilar utensilios, pero más de 50 son herramientas" como cuchillos o bifaces, precisa Waters.
Según los autores, aquellos paleoindios usaban las técnicas que después adaptaron y mejoraron los clovis. "Es hora de abandonar de una vez por todas el modelo clovis primero de la ocupación de América y crear uno nuevo", concluye Waters.

El mal emocional de una infidelidad o un desengaño tiene efectos físicos que afectan principalmente a las mujeres
El dolor emocional de una infidelidad o un desengaño tiene efectos físicos, sobre todo en las mujeres.
Enterarse de que la persona que se ama es infiel genera una cascada de emociones devastadoras, como la tristeza profunda, la ansiedad y la pérdida de la autoestima y de la confianza en el futuro, sobre todo cuando se es mujer.
"No es para menos -asegura el psiquiatra Rodrigo Córdoba-, ellas tienen una predisposición orgánica y genética mayor a sufrir trastornos del ánimo, como la depresión, cuando se enfrentan a situaciones de este tipo".
El problema se agrava porque ese sufrimiento causa efectos físicos. Eso quedó demostrado, hace un par de años, con un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de California (Los Ángeles, Estados Unidos), que lideró Naomi I. Eisenberger.
Según este grupo, un corazón destrozado por un divorcio, una ruptura y el rechazo de un amor o de un grupo pueden provocar tanto daño en los centros de dolor del cerebro (entre ellos la corteza anterior del cíngulo), como una herida física real.
Se pierde el equilibrio
Se sabe que en todo ser humano hay una unión funcional entre la mente y el cuerpo; de ese modo, si una parte se afecta, la otra también.
Así como el equilibrio emocional es complementario de la buena salud, las emociones negativas pueden generar alteraciones orgánicas.
De acuerdo con la Asociación Colombiana para el Estudio del Dolor, el cuerpo de las personas anímicamente afectadas aumenta la producción de unas sustancias conocidas como las catecolaminas, que elevan la presión arterial y aumentan la frecuencia cardíaca; de no corregirse, el problema puede desembocar, progresivamente, en daños coronarios e infartos cerebrales, entre otros problemas graves.
Y como paralelamente se disminuye la producción de sustancias como la dopamina, la serotonina y las endorfinas, se experimenta una sensación de malestar y de desinterés, que afectan el sueño, el apetito y la actividad física.
"En este punto -dice la psiquiatra Olga Albornoz- hay compromiso de las defensas del cuerpo, lo cual lo deja más expuesto. Por eso estas personas necesitan apoyo para superar su crisis".
La genética influye en los estados de ánimo
¿Qué explica el hecho de que las mujeres sean más proclives a sufrir trastornos depresivos o ansiosos?
De acuerdo con Rodrigo Córdoba, la evidencia se inclina hacia la combinación de factores hormonales, neuronales (condicionados por los genes), biológicos y medioambientales, que activan los mecanismos del estrés. Al depender de las hormonas, éstos tienen mayor incidencia en el sexo femenino.
"Esa sería una de las razones por las que la pubertad, la primera menstruación, el posparto y la menopausia se consideran momentos críticos en esta materia, pues aumentan la tasa de episodios depresivos y la posibilidad de reincidir para aquellas que ya los han sufrido", señala Rosa Catalán, profesora de psiquiatría de la U. de Barcelona (España).
¿Cuándo hay que pedir ayuda?
En los siguientes casos es recomendable buscar apoyo de un profesional:
Cuando sienta que el dolor y la tristeza que la embargan, que la mantienen al borde del llanto, son inmanejables y obstaculizan su vida familiar, personal, social y laboral.
Cuando no tenga claridadde lo que le pasó: ¿Qué hice mal? ¿Habré tenido la culpa? ¿Por qué no me di cuenta antes? ¿Por qué me pasó a mí?
Cuando lo que pasó se convierta en una idea fija, y por ella pierda el sueño, el apetito, el gusto por las cosas de la vida.
Cuando experimente problemas de salud, dolores de distinto tipo y síntomas que no tenía antes o pierda peso con rapidez.
Cuando note que le cuesta reírse, que todo le genera apatía y que tiende a encerrarse y aislarse de los demás (el test de Hamilton lo orienta sobre el trastorno depresivo).
No se equivoque, haga duelo
Isa Fonnegra de Jaramillo, psicóloga clínica especializada en duelo, sostiene que el dolor que experimentan las mujeres tras una infidelidad no solo se da por la sensación de haber sido remplazadas, también por la automática pérdida de la capacidad de confiar, de proyectarse hacia el futuro junto a otra persona.
"Aunque las heridas emocionales pueden ser las mismas que en los hombres, las respuestas afectivas de la mujer suelen ser más sensibles, más profundas y más duraderas", dice Fonnegra.
Además, culturalmente a las mujeres se les permite más expresar sus dolores que a los hombres, "se mantiene esa visión machista que les censura a ellos la posibilidad de demostrar abiertamente lo que sienten".
Deténgase, revise y llore
De acuerdo con la especialista, el camino a seguir cuando uno se enfrenta a este tipo de dolor, es el duelo: "Hay que detenerse y mirar, evaluar, revisar, sentir lo que ocurrió, llorar; de ese modo se configura la posibilidad de emprender un proceso de aceptación de la pérdida sufrida. Sin eso no es posible reinventarse creativamente más adelante".
La especialista llama la atención sobre el hecho de que la sociedad actual no es dada a esos procesos.
"Es individualista, inmediatista, blindada a los sentimientos; no acepta el dolor y no tiene tiempo para procesar las penas, así que las esquiva. La sociedad le grita a la persona que sufre, ¡supérelo! Y en ese camino ella tiende a incurrir, equivocadamente, en relaciones pasajeras, que lastiman más, y hasta en adiccionesal alcohol, a las drogas, a los antidepresivos y al ejercicio, entre otras, con las que, literalmente, quiere anestesiar todo el dolor".
Una cicatriz en el alma
"No solo la felicidad se va cuando a uno lo engañan, también la confianza en uno mismo y en los demás.
"Soy contadora y tengo tres niños pequeños; cuando me di cuenta de que la entrega de mi esposo a su trabajo tenía a una colega suya de la oficina como principal motivación, el mundo se me vino al piso.
"Lo adoraba, y darme cuenta de que el sentimiento no era mutuo casi me mata. Acepté seguir adelante, porque sentí que si no volvía a verlo me moriría, que mi vida se acabaría. Pero la relación estaba rota y la vida en la casa era un infierno. Al cabo de un tiempo se fue, y yo me refugié en mis hijos y en mi trabajo.
"Ya pasaron tres años, he visto a más de un psiquiatra, pero sigo igual: me río poco, estoy agotada porque no duermo bien, me duele la cabeza... Hay una cicatriz en el alma, que no me deja vivir ni enamorarme otra vez". oc.

Organizaciones guatemaltecas condenaron tanto a Estados Unidos como a México por sus políticas hacia los centromericanos indocumentados.
Una decena de organizaciones sociales que integran la Mesa Nacional para las Migraciones en Guatemala (Menanig) criticaron hoy las leyes que afectan y criminalizan a los inmigrantes en Estados Unidos y México.
En un pronunciamiento en rueda de prensa, la Menanig asegura que las iniciativas antiinmigrantes en EU están experimentando un "récord impresionante" durante el 2011 al presentarse más de 600 medidas y resoluciones.
Durante el 2010 se presentaron en ese país más de mil 400 proyectos de ley de las que fueron aprobados 208, asegura.
Además, señala la Menanig, la Administración del presidente Barack Obama realiza "una cacería de inmigrantes" a través de auditorías que practica el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos.
Mientras se endurecen las políticas migratorias en EU, la reforma que busca beneficiar a más de 11 millones de inmigrantes irregulares, se diluye, anotó.
La Menanig también dijo que México, que es un país de tránsito, se ha convertido "en un territorio hostil y de alto riesgo" para los inmigrantes centroamericanos que buscan llegar a Estados Unidos.
Las autoridades mexicanas presentaron la semana pasada una iniciativa de ley al Senado, similar a las que se han aprobado en EU que pretenden cerrar las fronteras sur y norte, deportar a los inmigrantes que no tengan autorización de trabajar en ese país, y capturar a los indocumentados, denunció.
Según la organización, en el 2010 México deportó a 28,090 guatemaltecos y en lo que va del 2011 suman 3,750. Mientras que Estados Unidos deportó el año pasado 29,095 guatemaltecos y en 2011 ya suman 4,031 los repatriados al país.
"Nos preocupan las leyes contra los inmigrantes y demandamos a los Estados de Centroamérica que planteen a México y Estados Unidos que garanticen los derechos de los inmigrantes" , dijo el presidente de la Menanig, Víctor Hugo Herrera.
El Gobierno de Guatemala, agregó, tiene el deber moral de impulsar políticas públicas que favorezcan a los inmigrantes.
La Menanig está integrada por una decena de organizaciones sociales, entre ellas la Comisión de Derechos Humanos de Guatemala (CDHG), la Defensoría de la Población Desarraigada y Migrante de la Procuraduría de Derechos Humanos, y el Sindicato de Trabajadores de Migración.
También por las asociaciones de Salud Integral y de refugio de la Niñez, el Instituto de Protección Social y el Programa de Atención a Migrantes. bl.

Senadores pro gubernamentales y opositores rechazaron que agentes estadounidenses porten armas dentro del territorio mexicano, como forma de garantizar su seguridad, según el pedido del gobierno de ese país vecino.

  El periódico local "El Universal" reseña hoy que durante su visita a Washington, el presidente Felipe Calderón admitió la posibilidad de revisar con el Congreso las alternativas para reforzar la seguridad de los agentes estadounidenses que operan en México.

No obstante, aclaró que cualquier decisión debe ser conforme a lo establecido por la legislación y la Constitución.

Al respecto, el senador del oficialista Partido de Acción Nacional (PAN) Santiago Creel adelantó su rechazo a autorizar la portación de armas por agentes estadounidenses, en tanto esto podría generar un conflicto diplomático.

El vocero del opositor Partido Revolucionario Institucional en la Cámara de Diputados, Carlos Jiménez, anticipó su voto en contra de la idea de debatir tal medida en el órgano legislativo porque es "intransitable ese escenario y se debe respetar el Estado de derecho en cada país".

Dijo que si los mexicanos no pueden pasar con armas a Estados Unidos, de igual forma se debe respetar la ley en México, el cual está dispuesto a colaborar con el país vecino, pero "siempre y cuando no se llegue a esos extremos".

Jiménez agregó que las autoridades estadounidenses deben cesar el discurso hostil que desde hace semanas emite, sobre todo porque en la guerra contra los cárteles la peor parte la lleva México, y en la misma debe primar una corresponsabilidad.

El coordinador de la bancada del también opositor Partido de la Revolución Democrática en el Congreso, Carlos Navarrete, expresó que el presidente Calderón debe rechazar firmemente esa posibilidad, entre otros factores por una cuestión de carácter práctico, "eso no arregla nada".

En igual sentido se pronunció el coordinador de los diputados del Partido del Trabajo, Ricardo Monreal, quien consideró que el Senado mexicano tiene la facultad de vigilar la política exterior del país y, por ende, no debe autorizar el uso de armas, recalcó.

El tema de la protección de los agentes norteamericanos dentro de México formó parte de la agenda del reciente encuentro entre los presidentes de ambas naciones, luego de la muerte de un representante aduanero del país norteño en San Luis Potosí, como consecuencia de un atentado.

Pues señor, un día se le va antojando a tío Conejo tener una estatura mayor, y le habló a un zopilote para que lo llevara a las nubes adonde Tatica Dios.
Tío Conejo llegó a la presencia de Nuestro Señor, que por dicha ese día estaba de buenas, y le dijo que él deseaba ser más grande, que era una gran vaina ser tan chiquillo porque todos se lo quería comer, y que por aquí y por allá.
Tatica Dios le contestó: --Bueno hombre, pero eso sí, traeme un pellejo de león, otro de tigre y otro de lagarto, y con la condición de que vos mismo los has de matar.
Tío Conejo no esperó segundas razones y sin decir adiós a Nuestro Señor, se encajó en el zopilote y volvió a la Tierra. Lo primero que hizo fue atisbar a tío Tigre y en un medio día que estaba echando una siesta, llegó quebrándose y gritando como loco:
--¡La Santísima Trinidad! ¡Ave María, Gracia Plena! ¡Los Tres Dulcísimos Nombres!
A la bulla se recordó tío Tigre y lleno de miedo, le gritó: --¿Qué es la cosa, hombre?
--¡Tío Tigre de Dios, ni me pregunte! ¿Qué le parece que ai no masito viene un huracán? Por vida suya, amárrema con estos bejuquitos para que no me lleve--. Y daba vueltas de aquí y corría de allá.
A tío Tigre se le fue el cuajo a los talones.
--¡No diga eso, tío Conejo! ¿Y ahora qué hago? ¡No habrá por ai con qué amarrarme a mí también?
Tío Conejo tenía ya unos bejucos muy resistentes listos debajo de las hojas, y dijo haciéndose de las nuevas:
--Pues aqu¡ hay unos bejuquillos, si quiere... La cosa es que quién sabe para que pueda amarrarlo, porque tengo las manos en un temblor.
Tío Tigre le dijo: --Tantee, tío Conejo, tantee.
Y tío Conejo que era nonis para hacer nudos, lo dejó bien reateado a un palo y cuando lo tuvo as¡, comenzó a tirarle pedradas; luego que lo vió más del otro lado que de éste, se acercó con un palo y acabó de salir de él. Ya muerto lo desamarró y con su cuchillo le quitó la piel, que dejó al sol para que se oreara.
Luego se puso a cavilar cómo conseguiría la piel del león.
El sabía que había un pumita que estaba haciendo tonterías en una hacienda de ganado.
Entonces se fue adonde el dueño y le dijo: --Mire, ñor Hombre, ¿quiere que hagamos un trato?
--Vamos a ver, ¿qué es la cosa? --le contestó el otro.
--Vea, ¿quiere que salgamos de mano leoncito?
El hombre se rió y dijo: --Idiai, ¿y cómo vas a hacer, vos tan chiquitillo?
--Ai verá. Deme su palabra de que me ayudará as¡ que esté muerto en lo que yo le pida, y le prometo que de aqu¡ a diez días no tendrá ese tequio encima.
Tío conejo se lo llevó a un sitio en donde había un hoyo en forma de embudo, bastante hondo, arenoso y con las paredes lisas. El que caía all¡ tenía que perder las esperanzas de salir si no había quién le ayudara. Tío Conejo hizo al hombre cortar ramazones y tapar la abertura del hueco y darle la apariencia del suelo cubierto de hojas. Después le aconsejó que en la pura orilla atara un ternero bien gordo y él corrió en busca del león.
Cuando dió con él, le gritó: --Mano León de Dios, andaba en busca suya. ¡Viera que almuercillo más ñeque le tengo! Póngaseme atrás y verá.
Mano León de veras lo siguió y tío Conejo hizo que llevaran al lugar de modo que el otro tuviera que pasar por el hueco. Por supuesto que poner los pies sobre las ramazones y salir rodando, fue uno. A los ocho días el pobre mano León murió de hambre. Tío Conejo corrió en busca de ñor Hombre para que le ayudara a sacarlo, y cuando lo tuvo fuera, le arrancó la piel con su cuchillo, la extendió al sol y la dejó oreándose al lado de la del tigre.
Le faltaba la del lagarto.
Sabía que éste era muy parrandero y en una noche de luna cogió su guitarra y se fue a cantar a la orilla del río y a echar guipipípas.
Mano Lagarto fue saliendo y le preguntó:
--Hombré, ¿por qué estás tan alegre?
Tío Conejo le contestó: --¡Cómo quiere que no esté alegre, si voy a un baile donde hay cuatro muchachas! ...( Tío Conejo se llevó la mano a la boca y se besó la punta de los dedos).
--No digás, hombré, no digás. ¿Y eso dónde es?
--Por ai, por ai... --Y tío Conejo hizo que seguía adelante.
Mano Lagarto le dijo: --¿Por qué no me llevás, compadrito?
--A m¡ no me gusta andar con aretes-- le respondió tío Conejo.
--Bueno, ¡qué caray! ¡Pero, eso si, ciudado con la cuenta! ¡Ciudado con ir a hacer una que no sirve!
El otro le hizo mil juramentos y se pusieron en camino. Pero tío Conejo se hizo el renco y mano Lagarto le propuso que se le subiera encima. Tío Conejo se encaramó sobre mano Lagarto, y a poco andar le dió con toda alma un garrotazo con un guayacancito que traía escondido. Pero no tuvo buena puntería y apenas lo dejó atarantado. Tío Conejo se las mandó cambiar y mano Lagarto pasó varios días sin poder ver el sol claro.
Tío Conejo no hacía más que tratarse mal él mismo:
--¡ah gran chambón! ¡Achará! ¡Lo que es otra como ésta no se te presenta!
Pero no se dió por vencido y se fue a buscar una lora que vivía cerca del río donde habitaba mano Lagarto. Se aconsejó con ella para que a la tardecita, cuando él pasara, le hiciera ciertas preguntas. De veras, a la tarde pasó tío Conejo por all¡ y la lora le gritó a todo galillo:
--Hombré, tío Conejo, ¿para dónde camina?
--Pues para el matrimonio de la hija del rey.
¡Viera que festarrón! Haga el ánimo y nos vamos.
Al oirlos se asomó mano Lagarto y al ver a tío Conejo, se puso muy caliente.
--¿Con qué ai andás, gran tal por cual? Ahorita te contaré...
El otro se puso fuera de su alcance y preguntó a la lora: --¿Quién es ese joven tan elegante? Yo no lo conozco. Si es la primera vez que lo veo y no sé por qué tan bravo conmigo.
--¡Venime a mi con esas! ¿Crees que fue poco el garrotazo que me zampaste el otro día?
--Ajá, ya caigo-- dijo tío Conejo--. Este me confunde con mi hermano, que es un sinverguenzón de siete suelas. Cabalmente ahora lo tienen en la cárcel por una que hizo. ¡Vieras los chascos que yo me he llevado por ése! ¡Es que somos igualitos!
Mano Lagarto se la compró: --íah! ¿Con qué no eres vos? ¡Ve! Pues ai dispensame. ¿Y para dónde la llevas?
--Pues al matrimonio de la hija del rey. Es que voy a ser padrino. Aquello va a estar de vuelta y media. ¡Un parrandón! Bueno, me las caiteo. Hasta lueguito.
Mano Lagarto estaba que se las pelaba de ganas de ir.
--Hombré, ¿por qué no me llevás?
--Con mucho gusto. Véngase.
Y se fueron.
Allá al mucho andar, tío Conejo hizo como que se daba un tropezón y cayó dando quejidos: --íay! íay! íay! Yo creo que me lisié un pie. Ahora s¡ que estoy galán. Mejor será que se devuelva, mano Lagarto, y me deje aqu¡. Yo no puedo dar un paso.
--¿Cómo va a ser eso? íadiós! Encájatemee encima y vamos al matrimonio. All¡ no faltará quien te sobe. ¿Qué diría el rey si no llegaras?
--No me atrevo. Es mucha grosería. ¿Qué parecía, que tras que me ha hecho usté el favor de acompañarme, también vaya a tener que cargar conmigo?
--íadiós! ¿Y eso qué tiene? Montate y dejate de ruidos.
--Lo que el sapo quería-- pensó tío Conejo. Y con mil y tantos trabajos se puso sobre mano Lagarto.
Tío Conejo iba en un quejido y el otro por distraerlo, le metió conversación:
--Hombre, tu hermano sí que fue tonto. En vez de darme por la nariz, me dió por la nuca.
No había acabado de decirle, cuando tío Conejo le dejó ir un garrotazo por la nariz que lo dejó tieso allí no más.
Sacó su cuhcillo, y le cortó la piel y lo dejó que se oreara.
Cuando lo estuvo, llamó al zopilote y le habló para que lo llevara con todo y pieles adonde Tatica Dios. Asi que llegaron ante Su Divina Majestad, tío Conejo, sin andarse con muchas aquellas, le tiró a los pies los pellejos: --¡aquí tiene! ...
Ese día Nuestro Señor no estaba de muy buenas pulgas.
--Bueno, ¿y qué hay con eso? --le preguntó de mal modo.
--Nada, pues que usté me dijo que le trajera una piel de tigre, otra de león y otra de lagarto, muertos por mi, y aquí están. Y que si se las traía me haría más grande.
Nuestro Señor exclamó: --¡ah gran indino! ¡Se me puso que te ibas a salir con las tuyas! ¡Ya me parece las que has hecho en la Tierra!
Entonces lo cogió de las orejas y les dió tan gran jalonazo que se estiró tamaño poco. (Ha de saberse que antes, antes, tío Conejo tenía las orejas chirrisquitillas). Después le dijo:
--¡Y te me quitás de aquí, zángano!
Tío Conejo salió a pito y caja, sobándose las orejas y Tatica Dios al verlo por detrás, no pudo dejar de echarse una carcajada y con esto se le fue el mal humor.

Amaneció desvelado el Tío Coyote porque la panza de agua lo tuvo haciendo pis toda la noche.
Desesperado por el hambre el Tío Coyote deambuló por cerros y lomas, por su mala suerte no encontró ni un animalejo. Se conformó con unas guayabas de potrero que estaban verdes y duras. Los días anteriores también sobrevivió con jocotes ácidos, nances y marañones rancios.
Las guayabas le causaron dolor de estómago y el Tío Coyote se echó a dormir bajo un matorral, más tarde lo despertaron los aleteos de unos zopilotes que pretendían picotearlo, lo habían confundido con un canino muerto. Asustado el Tío Coyote corrió entre zarzas y jaraguá.
La tarde se había quedado sin sol y de nuevo el hambre desesperaba al Tío Coyote. Esta vez decidió bajar al río a buscar chimbolos y pasaba por un barranco cuando descubrió al Tío Conejo recostado en una inmensa peña.
-Hoy sí me lo como, Tío Conejo.
-¡Cuidado, Tío Coyote! Si usted me come, le caerá esta peña encima y quedará aplastado como una tortilla. No se da cuenta que además la peña sostiene al cerro.
-Ahora no me engaña, Tío Conejo.
-Mejor ayúdeme a sostener la peña, Tío Coyote, mientras tanto, yo buscaré unos troncos que sirvan de tranca.
Ya se miraba hecho una tortilla el Tío Coyote, le tronaban los dientes quebrados y sus patas comenzaban a temblar. El Tío Conejo se perdió en la foresta, y el Tío Coyote quedó deteniendo la peña.
Se despidió la luna, para no dormirse el Tío Coyote se puso a contar las estrellas. Salió el nixtamalero y el Tío Coyote cayó dormido. Al amanecer lo despertó el aleteo de la zopilotera que casi picoteaban su lomo.
Asustado el Tío Coyote dio un salto y puso sus manos sobre la peña, pero inmediatamente descubrió que mientras estuvo dormido la peña no se derrumbó.
-Otra vez el Tío Conejo me ha engañado, aquí me dejó deteniendo la peña. Siempre me pone trampa, por eso debo comerme a ese conejo cuanto antes -se dijo el Tío Coyote.
Adivinaba el Tío Coyote dónde buscar al pícaro conejo, cuando sintió que un zopilote volaba sobre su lomo. Sin duda todavía su cuerpo apestaba a chamusquina, porque los pajarracos lo perseguían a todas partes.
El Tío Coyote espantó al zopilote de unmanotazo, luego fue a una vaguada y se dio una atracada de piñuelas.

Después de recorrer varias lomas el Tío Coyote por fin encontró al Tío Conejo reposando junto a un tronco de ceiba. Hacía calor y el Tío Conejo se abanicaba con una hoja de guarumo.
Por el zapotazo del día anterior el Tío Coyote aún llevaba la trompa hinchada y se le miraba una mueca de risa burlona con los dientes asomando como filo de serrucho. Pero esa condición no le impidió levantar las manos de garras afiladas:
-Esta vez si me lo voy a comer, Tío Conejo.
Sin inquietarse el Tío Conejo dijo:
-No me coma Tío Coyote, mire que lleva la trompa hinchada y le dolerán los dientes si muerde mi cuero duro. Usted necesita comer algo blandito, así que lo invito a merendar sandías. Yo le muestro el camino.
-Ah... no, no Tío Conejo, otra vez usted me quiere engañar. Mejor venga conmigo al sandíal.
-Cuanto lo siento Tío Coyote, acabo de regresar del sandíal. Mire la barriga que traigo por el banquete que me he dado, no puedo dar ni un paso.
Entusiasmado por las frutas dulces al Tío Coyote le brillaron los ojos y no pudo impedir que sus patas lo llevaran casi volando hasta el huerto de las sandías.
Apresurado el Tío Coyote fue por los surcos mordiendo sandías sin saber reconocer una fruta madura, todas le resultaban verdes y duras. Allí iba destruyendo el sandíal cuando se encontró con un tipo fortachón que parecía guachimán y que estaba en posición de pelea.
-Oiga señor... ¿Me puede dejar pasar? -dijo el Tío Coyote.
Seguía plantado el tipo fortachón sin mover una pestaña de su cara belicosa. Era extraño que no tuviera ropa, que no hablara ni se moviera, pero a esos detalles el Tío Coyote no les dio importancia, y volvió a la sentencia con tono bravucón:
-Bueno, usted se lo ha buscado. Lo apartaré de un macanazo.
El Tío Coyote descargó una lluvia de manotazos, patadas y rodillazos que lo dejaron pegado al cuerpo del tipo fortachón.
Casi se ahogaba el Tío Coyote por el olor a miel de chumelo, el cual lo hizo descubrir que el tipo fortachón era un muñeco de cera. Por eso tenía el cuerpo amarillo. Tarde lo descubría, porque en ese momento apareció el campesino dueño del sandíal.
-¡Jajá coyote! Vos sos el bandido que se ha comido mis mejores sandías -dijo el campesino.
-Pues no señor, yo pasaba aquí por casualidad y este tipo fortachón me ha atrapado -dijo el Tío Coyote con voz forzada, porque tenía la cara pegada al pecho del muñeco de cera.
-A mí no me engañas coyote pícaro, también me robaste los tecomates de miel el otro día, así que hoy te caerá una buena reprimenda por malandrín -dijo el campesino.
-Se equivoca, señor. Quien le robó los tecomates de miel fue el Tío Conejo. Se lo aseguro señor, ese Tío Conejo es un pícaro de marca mayor -dijo el Tío Coyote.
-No te hagás el inocente... sólo mira la buena jugarreta me hiciste con esa sandía que llevé al cura del pueblo el domingo pasado -dijo el campesino, ya enojado.
-No sé de qué habla -dijo el Tío Coyote.
-Date cuenta que el domingo voy al convento y llevo la mejor sandía como ofrenda, el cura muy agradecido parte la sandía en el instante y cuál fue la sorpresa: de la sandía sale un chorro de boñigas apestosas, unas chibolitas de caquita negra. Inmediatamente el cura muy furioso me mandó a rezar veinte credos y veinte padres nuestros, y me ha sentenciado que me van a exculmulgar de la iglesia por sacrílego.
-Lo siento mucho, pero tiene que creerme señor, no hice yo esa travesura -dijo el Tío Coyote.
-Y ahora ¿Ves cómo vas despedazando las sandías? Por todo eso, te daré una reprimenda para que aprendas a respetar el trabajo ajeno, y sobre todo, a respetar la comida.
-No señorcito, le aseguro que tremenda travesura sólo puede ser obra del Tío Conejo, ya le dije, es un pícaro de marca mayor.
No bastaron explicaciones, lloriqueos ni ruegos, el campesino hizo oídos sordos, recogió un volcán de chiribiscos con chamizas y les prendió fuego. De la hoguera salieron llamas como lenguas de fuego, que se pegaron al trasero del Tío Coyote.
-¡Ay señorcito, no me chamusque! -gritó el Tío Coyote retorciéndose por las quemadas.
-Ahí tienes tu merecido, el fuego te purificara por el pecado que has cometido...¡Coyote cagón! -dijo el campesino.
El fuego subía al lomo del Tío Coyote, el humo de la chamiza lo asfixiaba. Pero, con fuerte forcejeo pudo tumbar al muñeco y las llamas derritieron la cera. Así el Tío Coyote logró escapar.