PORQUE TIO CONEJO TIENE LAS OREJAS TAN LARGAS

Pues señor, un día se le va antojando a tío Conejo tener una estatura mayor, y le habló a un zopilote para que lo llevara a las nubes adonde Tatica Dios.
Tío Conejo llegó a la presencia de Nuestro Señor, que por dicha ese día estaba de buenas, y le dijo que él deseaba ser más grande, que era una gran vaina ser tan chiquillo porque todos se lo quería comer, y que por aquí y por allá.
Tatica Dios le contestó: --Bueno hombre, pero eso sí, traeme un pellejo de león, otro de tigre y otro de lagarto, y con la condición de que vos mismo los has de matar.
Tío Conejo no esperó segundas razones y sin decir adiós a Nuestro Señor, se encajó en el zopilote y volvió a la Tierra. Lo primero que hizo fue atisbar a tío Tigre y en un medio día que estaba echando una siesta, llegó quebrándose y gritando como loco:
--¡La Santísima Trinidad! ¡Ave María, Gracia Plena! ¡Los Tres Dulcísimos Nombres!
A la bulla se recordó tío Tigre y lleno de miedo, le gritó: --¿Qué es la cosa, hombre?
--¡Tío Tigre de Dios, ni me pregunte! ¿Qué le parece que ai no masito viene un huracán? Por vida suya, amárrema con estos bejuquitos para que no me lleve--. Y daba vueltas de aquí y corría de allá.
A tío Tigre se le fue el cuajo a los talones.
--¡No diga eso, tío Conejo! ¿Y ahora qué hago? ¡No habrá por ai con qué amarrarme a mí también?
Tío Conejo tenía ya unos bejucos muy resistentes listos debajo de las hojas, y dijo haciéndose de las nuevas:
--Pues aqu¡ hay unos bejuquillos, si quiere... La cosa es que quién sabe para que pueda amarrarlo, porque tengo las manos en un temblor.
Tío Tigre le dijo: --Tantee, tío Conejo, tantee.
Y tío Conejo que era nonis para hacer nudos, lo dejó bien reateado a un palo y cuando lo tuvo as¡, comenzó a tirarle pedradas; luego que lo vió más del otro lado que de éste, se acercó con un palo y acabó de salir de él. Ya muerto lo desamarró y con su cuchillo le quitó la piel, que dejó al sol para que se oreara.
Luego se puso a cavilar cómo conseguiría la piel del león.
El sabía que había un pumita que estaba haciendo tonterías en una hacienda de ganado.
Entonces se fue adonde el dueño y le dijo: --Mire, ñor Hombre, ¿quiere que hagamos un trato?
--Vamos a ver, ¿qué es la cosa? --le contestó el otro.
--Vea, ¿quiere que salgamos de mano leoncito?
El hombre se rió y dijo: --Idiai, ¿y cómo vas a hacer, vos tan chiquitillo?
--Ai verá. Deme su palabra de que me ayudará as¡ que esté muerto en lo que yo le pida, y le prometo que de aqu¡ a diez días no tendrá ese tequio encima.
Tío conejo se lo llevó a un sitio en donde había un hoyo en forma de embudo, bastante hondo, arenoso y con las paredes lisas. El que caía all¡ tenía que perder las esperanzas de salir si no había quién le ayudara. Tío Conejo hizo al hombre cortar ramazones y tapar la abertura del hueco y darle la apariencia del suelo cubierto de hojas. Después le aconsejó que en la pura orilla atara un ternero bien gordo y él corrió en busca del león.
Cuando dió con él, le gritó: --Mano León de Dios, andaba en busca suya. ¡Viera que almuercillo más ñeque le tengo! Póngaseme atrás y verá.
Mano León de veras lo siguió y tío Conejo hizo que llevaran al lugar de modo que el otro tuviera que pasar por el hueco. Por supuesto que poner los pies sobre las ramazones y salir rodando, fue uno. A los ocho días el pobre mano León murió de hambre. Tío Conejo corrió en busca de ñor Hombre para que le ayudara a sacarlo, y cuando lo tuvo fuera, le arrancó la piel con su cuchillo, la extendió al sol y la dejó oreándose al lado de la del tigre.
Le faltaba la del lagarto.
Sabía que éste era muy parrandero y en una noche de luna cogió su guitarra y se fue a cantar a la orilla del río y a echar guipipípas.
Mano Lagarto fue saliendo y le preguntó:
--Hombré, ¿por qué estás tan alegre?
Tío Conejo le contestó: --¡Cómo quiere que no esté alegre, si voy a un baile donde hay cuatro muchachas! ...( Tío Conejo se llevó la mano a la boca y se besó la punta de los dedos).
--No digás, hombré, no digás. ¿Y eso dónde es?
--Por ai, por ai... --Y tío Conejo hizo que seguía adelante.
Mano Lagarto le dijo: --¿Por qué no me llevás, compadrito?
--A m¡ no me gusta andar con aretes-- le respondió tío Conejo.
--Bueno, ¡qué caray! ¡Pero, eso si, ciudado con la cuenta! ¡Ciudado con ir a hacer una que no sirve!
El otro le hizo mil juramentos y se pusieron en camino. Pero tío Conejo se hizo el renco y mano Lagarto le propuso que se le subiera encima. Tío Conejo se encaramó sobre mano Lagarto, y a poco andar le dió con toda alma un garrotazo con un guayacancito que traía escondido. Pero no tuvo buena puntería y apenas lo dejó atarantado. Tío Conejo se las mandó cambiar y mano Lagarto pasó varios días sin poder ver el sol claro.
Tío Conejo no hacía más que tratarse mal él mismo:
--¡ah gran chambón! ¡Achará! ¡Lo que es otra como ésta no se te presenta!
Pero no se dió por vencido y se fue a buscar una lora que vivía cerca del río donde habitaba mano Lagarto. Se aconsejó con ella para que a la tardecita, cuando él pasara, le hiciera ciertas preguntas. De veras, a la tarde pasó tío Conejo por all¡ y la lora le gritó a todo galillo:
--Hombré, tío Conejo, ¿para dónde camina?
--Pues para el matrimonio de la hija del rey.
¡Viera que festarrón! Haga el ánimo y nos vamos.
Al oirlos se asomó mano Lagarto y al ver a tío Conejo, se puso muy caliente.
--¿Con qué ai andás, gran tal por cual? Ahorita te contaré...
El otro se puso fuera de su alcance y preguntó a la lora: --¿Quién es ese joven tan elegante? Yo no lo conozco. Si es la primera vez que lo veo y no sé por qué tan bravo conmigo.
--¡Venime a mi con esas! ¿Crees que fue poco el garrotazo que me zampaste el otro día?
--Ajá, ya caigo-- dijo tío Conejo--. Este me confunde con mi hermano, que es un sinverguenzón de siete suelas. Cabalmente ahora lo tienen en la cárcel por una que hizo. ¡Vieras los chascos que yo me he llevado por ése! ¡Es que somos igualitos!
Mano Lagarto se la compró: --íah! ¿Con qué no eres vos? ¡Ve! Pues ai dispensame. ¿Y para dónde la llevas?
--Pues al matrimonio de la hija del rey. Es que voy a ser padrino. Aquello va a estar de vuelta y media. ¡Un parrandón! Bueno, me las caiteo. Hasta lueguito.
Mano Lagarto estaba que se las pelaba de ganas de ir.
--Hombré, ¿por qué no me llevás?
--Con mucho gusto. Véngase.
Y se fueron.
Allá al mucho andar, tío Conejo hizo como que se daba un tropezón y cayó dando quejidos: --íay! íay! íay! Yo creo que me lisié un pie. Ahora s¡ que estoy galán. Mejor será que se devuelva, mano Lagarto, y me deje aqu¡. Yo no puedo dar un paso.
--¿Cómo va a ser eso? íadiós! Encájatemee encima y vamos al matrimonio. All¡ no faltará quien te sobe. ¿Qué diría el rey si no llegaras?
--No me atrevo. Es mucha grosería. ¿Qué parecía, que tras que me ha hecho usté el favor de acompañarme, también vaya a tener que cargar conmigo?
--íadiós! ¿Y eso qué tiene? Montate y dejate de ruidos.
--Lo que el sapo quería-- pensó tío Conejo. Y con mil y tantos trabajos se puso sobre mano Lagarto.
Tío Conejo iba en un quejido y el otro por distraerlo, le metió conversación:
--Hombre, tu hermano sí que fue tonto. En vez de darme por la nariz, me dió por la nuca.
No había acabado de decirle, cuando tío Conejo le dejó ir un garrotazo por la nariz que lo dejó tieso allí no más.
Sacó su cuhcillo, y le cortó la piel y lo dejó que se oreara.
Cuando lo estuvo, llamó al zopilote y le habló para que lo llevara con todo y pieles adonde Tatica Dios. Asi que llegaron ante Su Divina Majestad, tío Conejo, sin andarse con muchas aquellas, le tiró a los pies los pellejos: --¡aquí tiene! ...
Ese día Nuestro Señor no estaba de muy buenas pulgas.
--Bueno, ¿y qué hay con eso? --le preguntó de mal modo.
--Nada, pues que usté me dijo que le trajera una piel de tigre, otra de león y otra de lagarto, muertos por mi, y aquí están. Y que si se las traía me haría más grande.
Nuestro Señor exclamó: --¡ah gran indino! ¡Se me puso que te ibas a salir con las tuyas! ¡Ya me parece las que has hecho en la Tierra!
Entonces lo cogió de las orejas y les dió tan gran jalonazo que se estiró tamaño poco. (Ha de saberse que antes, antes, tío Conejo tenía las orejas chirrisquitillas). Después le dijo:
--¡Y te me quitás de aquí, zángano!
Tío Conejo salió a pito y caja, sobándose las orejas y Tatica Dios al verlo por detrás, no pudo dejar de echarse una carcajada y con esto se le fue el mal humor.
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Deteniendo la peña

Amaneció desvelado el Tío Coyote porque la panza de agua lo tuvo haciendo pis toda la noche.
Desesperado por el hambre el Tío Coyote deambuló por cerros y lomas, por su mala suerte no encontró ni un animalejo. Se conformó con unas guayabas de potrero que estaban verdes y duras. Los días anteriores también sobrevivió con jocotes ácidos, nances y marañones rancios.
Las guayabas le causaron dolor de estómago y el Tío Coyote se echó a dormir bajo un matorral, más tarde lo despertaron los aleteos de unos zopilotes que pretendían picotearlo, lo habían confundido con un canino muerto. Asustado el Tío Coyote corrió entre zarzas y jaraguá.
La tarde se había quedado sin sol y de nuevo el hambre desesperaba al Tío Coyote. Esta vez decidió bajar al río a buscar chimbolos y pasaba por un barranco cuando descubrió al Tío Conejo recostado en una inmensa peña.
-Hoy sí me lo como, Tío Conejo.
-¡Cuidado, Tío Coyote! Si usted me come, le caerá esta peña encima y quedará aplastado como una tortilla. No se da cuenta que además la peña sostiene al cerro.
-Ahora no me engaña, Tío Conejo.
-Mejor ayúdeme a sostener la peña, Tío Coyote, mientras tanto, yo buscaré unos troncos que sirvan de tranca.
Ya se miraba hecho una tortilla el Tío Coyote, le tronaban los dientes quebrados y sus patas comenzaban a temblar. El Tío Conejo se perdió en la foresta, y el Tío Coyote quedó deteniendo la peña.
Se despidió la luna, para no dormirse el Tío Coyote se puso a contar las estrellas. Salió el nixtamalero y el Tío Coyote cayó dormido. Al amanecer lo despertó el aleteo de la zopilotera que casi picoteaban su lomo.
Asustado el Tío Coyote dio un salto y puso sus manos sobre la peña, pero inmediatamente descubrió que mientras estuvo dormido la peña no se derrumbó.
-Otra vez el Tío Conejo me ha engañado, aquí me dejó deteniendo la peña. Siempre me pone trampa, por eso debo comerme a ese conejo cuanto antes -se dijo el Tío Coyote.
Adivinaba el Tío Coyote dónde buscar al pícaro conejo, cuando sintió que un zopilote volaba sobre su lomo. Sin duda todavía su cuerpo apestaba a chamusquina, porque los pajarracos lo perseguían a todas partes.
El Tío Coyote espantó al zopilote de unmanotazo, luego fue a una vaguada y se dio una atracada de piñuelas.
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Travesura en el sandíal

Después de recorrer varias lomas el Tío Coyote por fin encontró al Tío Conejo reposando junto a un tronco de ceiba. Hacía calor y el Tío Conejo se abanicaba con una hoja de guarumo.
Por el zapotazo del día anterior el Tío Coyote aún llevaba la trompa hinchada y se le miraba una mueca de risa burlona con los dientes asomando como filo de serrucho. Pero esa condición no le impidió levantar las manos de garras afiladas:
-Esta vez si me lo voy a comer, Tío Conejo.
Sin inquietarse el Tío Conejo dijo:
-No me coma Tío Coyote, mire que lleva la trompa hinchada y le dolerán los dientes si muerde mi cuero duro. Usted necesita comer algo blandito, así que lo invito a merendar sandías. Yo le muestro el camino.
-Ah... no, no Tío Conejo, otra vez usted me quiere engañar. Mejor venga conmigo al sandíal.
-Cuanto lo siento Tío Coyote, acabo de regresar del sandíal. Mire la barriga que traigo por el banquete que me he dado, no puedo dar ni un paso.
Entusiasmado por las frutas dulces al Tío Coyote le brillaron los ojos y no pudo impedir que sus patas lo llevaran casi volando hasta el huerto de las sandías.
Apresurado el Tío Coyote fue por los surcos mordiendo sandías sin saber reconocer una fruta madura, todas le resultaban verdes y duras. Allí iba destruyendo el sandíal cuando se encontró con un tipo fortachón que parecía guachimán y que estaba en posición de pelea.
-Oiga señor... ¿Me puede dejar pasar? -dijo el Tío Coyote.
Seguía plantado el tipo fortachón sin mover una pestaña de su cara belicosa. Era extraño que no tuviera ropa, que no hablara ni se moviera, pero a esos detalles el Tío Coyote no les dio importancia, y volvió a la sentencia con tono bravucón:
-Bueno, usted se lo ha buscado. Lo apartaré de un macanazo.
El Tío Coyote descargó una lluvia de manotazos, patadas y rodillazos que lo dejaron pegado al cuerpo del tipo fortachón.
Casi se ahogaba el Tío Coyote por el olor a miel de chumelo, el cual lo hizo descubrir que el tipo fortachón era un muñeco de cera. Por eso tenía el cuerpo amarillo. Tarde lo descubría, porque en ese momento apareció el campesino dueño del sandíal.
-¡Jajá coyote! Vos sos el bandido que se ha comido mis mejores sandías -dijo el campesino.
-Pues no señor, yo pasaba aquí por casualidad y este tipo fortachón me ha atrapado -dijo el Tío Coyote con voz forzada, porque tenía la cara pegada al pecho del muñeco de cera.
-A mí no me engañas coyote pícaro, también me robaste los tecomates de miel el otro día, así que hoy te caerá una buena reprimenda por malandrín -dijo el campesino.
-Se equivoca, señor. Quien le robó los tecomates de miel fue el Tío Conejo. Se lo aseguro señor, ese Tío Conejo es un pícaro de marca mayor -dijo el Tío Coyote.
-No te hagás el inocente... sólo mira la buena jugarreta me hiciste con esa sandía que llevé al cura del pueblo el domingo pasado -dijo el campesino, ya enojado.
-No sé de qué habla -dijo el Tío Coyote.
-Date cuenta que el domingo voy al convento y llevo la mejor sandía como ofrenda, el cura muy agradecido parte la sandía en el instante y cuál fue la sorpresa: de la sandía sale un chorro de boñigas apestosas, unas chibolitas de caquita negra. Inmediatamente el cura muy furioso me mandó a rezar veinte credos y veinte padres nuestros, y me ha sentenciado que me van a exculmulgar de la iglesia por sacrílego.
-Lo siento mucho, pero tiene que creerme señor, no hice yo esa travesura -dijo el Tío Coyote.
-Y ahora ¿Ves cómo vas despedazando las sandías? Por todo eso, te daré una reprimenda para que aprendas a respetar el trabajo ajeno, y sobre todo, a respetar la comida.
-No señorcito, le aseguro que tremenda travesura sólo puede ser obra del Tío Conejo, ya le dije, es un pícaro de marca mayor.
No bastaron explicaciones, lloriqueos ni ruegos, el campesino hizo oídos sordos, recogió un volcán de chiribiscos con chamizas y les prendió fuego. De la hoguera salieron llamas como lenguas de fuego, que se pegaron al trasero del Tío Coyote.
-¡Ay señorcito, no me chamusque! -gritó el Tío Coyote retorciéndose por las quemadas.
-Ahí tienes tu merecido, el fuego te purificara por el pecado que has cometido...¡Coyote cagón! -dijo el campesino.
El fuego subía al lomo del Tío Coyote, el humo de la chamiza lo asfixiaba. Pero, con fuerte forcejeo pudo tumbar al muñeco y las llamas derritieron la cera. Así el Tío Coyote logró escapar.
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Dientes quebrados y culete quemado

Desesperado por el hambre, la sed y con el culete hechando humo por la chamusquina recibida en el sandíal, el Tío Coyote llegó hasta un pozo de agua. Allí descubrió al Tío Conejo que saboreaba un tiste de copinol.
Como ya entraba la noche, el Tío Coyote no quería quedarse sin cenar y anunció su cacería:
-Hoy si me lo como, Tío Conejo.
Con destreza el Tío Conejo se apartó de la embestida y desde la otra orilla del pozo dijo:
-Espere Tío Coyote, le voy ha ofrecer otro banquete.
-No puedo esperar, vengo hambriento, además por culpa suya me han dado gran chamusquina en el culete. Así que me lo como, porque me lo como -dijo el Tío Coyote, mientras corría rodeando el pozo.
-¿Por mi culpa le dieron chamusquina? -dijo el Tío Conejo, buscando una distracción para escapar.
-Claro, porque usted se comió una sandía y después la rellenó de pacunes suyos. El campesino llevó esa sandía al cura del pueblo y cuando la partieron... sale el chorro de chibolitas negras y apestosas.
-Vaya, vaya... las cuinas que se inventa usted Tío Coyote. Usted tiene una mente fabulosa.
-Por tremenda travesura amonestaron al campesino, lo arrodillaron en el altar para rezar oraciones, y luego lo quieren excomulgar de la iglesia por sacrílego. Por todo eso el campesino puso un muñeco de cera en el sandíal y yo quedé atrapado. Como puede ver, allí mismito me prendió fuego y me dio la chamusquina en el culete y el lomo.
-Eso no es nada Tío Coyote, no sea llorón, apenas se le mira ahumado el cuero y la cola.
No dijo nada más el Tío Coyote y se lanzó al ataque.
-Espere, no se atolondre Tío Coyote, escuche el banquete que le propongo. Saquemos el queso que está al fondo del pozo y lo vamos a compartir -dijo el Tío Conejo con gestos de deleite.
Al mirar la tortilla blanca en el fondo del pozo, el Tío Coyote se lanzó de cabeza y comenzó a tragar bocanadas agua. Por su cuenta el Tío Conejo apenas mojaba su lengua.
Rápidamente al Tío Coyote se le infló la panza y no se pudo mover.
-Pensándolo bien Tío Coyote, le dejó el queso para que se lo coma usted solo.
-Venga Tío Conejo, ya falta poco para secar el pozo. No me deje solo -dijo el Tío Coyote.
Con el agua a la rodilla el Tío Coyote descubrió que no había ningún queso en el fondo del pozo, y que en realidad se trataba del reflejo de la luna.
-Otra vez me ha engañado Tío Conejo, ahora sí me lo como -dijo el Tío Coyote, pero no pudo moverse ni un paso, por la pesada barriga inflada de agua.
Tranquilamente el Tío Conejo se marchó por un matorral, mientras gritaba:
-¡Adiós Tío Coyote: Lomo apaleado, dientes quebrados y culete quemado!
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TIO CONEJO- Lomo apaleado

Es hora de un buen banquete, dijo el Tío Conejo mientras se detenía en la vereda junto a un árbol de guarumo y escuchaba el silbo de un campesino que regresaba de la foresta La Chumelera.
 
 

Pronto el Tío Conejo se tendió en el sendero haciendo el muertito con sus patas y brazos estirados, los ojos bizcos y la lengua fuera de la trompa. La treta no podía fallar, el Tío Conejo sabía que el campesino cargaba tecomates de miel.
-¡Un conejo muerto! -dijo el campesino frente al árbol de guarumo-. Podría llevarlo al rancho para el almuerzo, pero... es tan pequeño que no alcanzaría para alimentar a mis siete hijos y mi esposa y mis gatos y mis perros...
Desilusionado el campesino se alejó por la vereda, mientras tanto el Tío Conejo corrió por un atajo con su treta en mente y de nuevo se tiró al suelo.
-¿Otro conejo? ¡Vaya, serían dos conejos! Así la carne alcanzaría para mis siete hijos, mi esposa, mis gatos y mis perros...
Sin reflexionar el campesino dejó los tecomates en el suelo y regresó a buscar al primer conejo del guarumo. Muy avispado el Tío Conejo se dio el levantón y escapó con los tecomates de miel.
Al poco rato apareció el campesino desilusionado porque no encontró al primer conejo, y su pena fue mayor al descubrir que sus tecomates de miel habían desaparecido:
-¡Diantres, ese conejo me ha engañado!
A la mañana siguiente, sobre una peña pacha el Tío Conejo deleitaba a chupetes la miel de uno de los tecomates birlados al campesino.
Eran tan escandalosos los chupetes que daba el Tío Conejo, que llamaron la atención del hambriento y moribundo Tío Coyote que merodeaba a la búsqueda de una presa para comer.
-¡Qué suerte encontrarlo Tío Conejo! -dijo el Tío Coyote.
-Usted dirá -respondió el Tío Conejo.
-Veo que deleita un gran banquete, bien podría convidarme -dijo el Tío Coyote.
-Llega tarde Tío Coyote, mire que el tecomate se ha quedado vacío.
-En ese caso podría decirme donde encontró la miel, y muy rápidito voy a buscarla.
-Fácil Tío Coyote, todas las mañanas pasa un campesino con varios tecomates de miel.
-¿Y el campesino regala la miel? -dijo el Tío Coyote.
-Usted se tira como moribundo en la vereda, y el campesino le dará la miel para que reviva.
-Pues... ¡Allá voy volandooo! -dijo el Tío Coyote, y desde atrás de un matorral de chichipince gritó-: ¡Gracias por el aviso Tío Conejooo!
-Espere Tío Coyote, lleve este tecomate para que el campesino se lo llene de miel.
Ya en la vereda el Tío Coyote se tendió en el suelo, al poco rato apareció el campesino.
-Pero que veo, un coyote. No es posible... ¡y tiene mi tecomate!
Acostado en el suelo polvoso el Tío Coyote comenzó a estremecerse y gemir para provocar lástima.
-¡Jajá, con que éstas tenemos! Así que ahora bandido conejo, te has disfrazado de coyote. Pero el tecomate enmielado te delata -dijo el campesino, en tanto recogió un palo y se lanzó furioso a la zurra.
Los alaridos del apaleado Tío Coyote se escucharon por el monte. Más tarde llegó a la peña pacha:
-¡Tío Conejo, usted me ha engañado! Por culpa suya, tremenda apaleada me ha dado el campesino. Mire como traigo el lomo de molido. Lo peor es que, el hambre se me ha revuelto, así que no tengo otro remedio que comérmelo a usted...
Los colmillos brillaron en la trompa del Tío Coyote, los ojos se le desorbitaban, en tanto se lanzó con tarascada. Pero la embestida fue mal calculada y se estrelló contra la peña pacha. Salvado el Tío Conejo dio un salto, y se despidió:
-¡Adiós Tío Coyote: ahí lo dejo con el lomo apaleado!
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TIO CONEJO ENNOVIADO

Allá una vez hizo la tuerce que tío Conejo se enamoró de tía Venada al mismo tiempo que tío Tigre. Y tía Venada, yo no sé si de miedo o porque de veras le gustaba, al que correspondía era a tío Tigre.
Pero tío Conejo no se achucuyó ni se dió por medio menos, sino que se puso a idear cómo haría para quitarle la novia.
Atisbó un día en que tío Tigre no visitaba a tía Venada y fue llegando:
--Hola, ñatica, ¨qué hay del amor? Ai andan regando que usté está en grandes con tío Tigre...
Tía Venada se chilló y quería hablar de otra cosa, pero el muy zángano se puso a echarle pullitas, y por aquí y por allá, hasta que la otra dijo que sí, y que ya tenían plazo para casarse.
--¡Hum! ¡Mala la chica! --pensó tío Conejo y se puso a decir:
--Mire, tía venada. ¿Ud. es tontica de la cabeza o es que se hace? Quién dispone irse a casar con ese naguas miadas de tío Tigre... Si ese es un mamita de quien yo haga lo que me da mi regalada gana. Con decirle que a veces hasta de caballo me sirve.
--Eso sí que no puede ser.
--¿Que no puede ser? ¿Cuánto apostamos, tía Venada?
--Lo que quiera, tío Conejo.
--Convenido. ¿Si llego un día de estos montando en tío Tigre nos casamos?
--Convenido.
--Bueno, pues trato hecho nunca jamás deshecho.
Entonces tío Conejo se le puso atrás a tío Tigre sin que éste supiera, y un día que lo vió zamparse un ternero, se tiró en el camino por donde tenía que pasar, y se puso a dar unos quejidos que llenaban de agua los ojos:
--¡Ay, ay, ay, mi patica de mi alma! ¡Malahaya sea ese tagarote!
En esto llegó tío Tigre y como tenía la panza llena, estaba de buenas pulgas.
Se acercó tío Tigre y con muy buen modo le preguntó:
--¿Idiai viejito, qué es la cosa, qué le pasa?
--Pues no ve, tío Tigre, que me agarró un perro y no sé como estoy contando el cuento. Y la cosa es que iba para donde tía Venada a darle un recadito que precisa.
Al otro se le alegró el ojo donde le mentaron a tía Venada.
--Adió, tío Conejo, no faltaba más. ¿Y los amigos para qué somos? Venga, encájese en mí y lo llevo en una carrerita.
--Dios se lo pague, estimado. ¿Quién otro lo había de hacer?
Y en un grito se encaramó en tío Tigre, que lo llevó a casa de tía Venada.
Por supuesto que cuando embocaron en la calle en que ella vivía, tío Conejo dejó de mariquear y se echó para atrás con mucho garbo y se puso una mano en el cuadril, y cuando vió a tía Venada asomarse a la ventana, le hizo de ojos y que se callara.
Bajó de su cabalgadura y renqueando se acercó a tía Venada como para darle el recado y queditico le dijo:
--Ve, cholita, como le cumplí. Pero hágase la tonta, porque ése viene con hambre y cuando está con hambre no es cómodo. Mejor chito en boca, no vaya a ser cosa que en un momento de cólera se la coma. Como es así... Cuando está con hambre no sabe lo que hace...
Tía Venada se quedó chiquitica y se puso con el corazón que se le salía.
Tío Conejo se volvió a montar en tío Tigre y se fueron.
Otro día llegó tío Tigre a ver a tía Venada y aunque era muy mínima, no se quiso quedar con aquello adentro.
--¿Idiai?, tío Tigre, por qué andaba sirviéndole de caballo a tío Conejo?
--Pero, hija, si no era de caballo, sino que esto y esto--. Y tío Tigre le contó lo que había pasado.
--¡Ve lo que es ese lengua larga!
Entonces tía Venada le puso en pico las rajonadas con que había llegado el otro.
Tío Tigre se puso muy ardido de que tío Conejo lo hubiera hecho caer de leva delante de su novia.
--Va a ver ese chachalaca la que le va a pasar. Conmigo no juega así no más.
Y tío Tigre salió haciendo feo.
En eso iba pasando tía Ardilla, que era comadre de tío Conejo, porque tío Conejo le había llevado dos güirrillos a la pila.
Tía Venada que era muy lenguona y que no podía quedarse con nada adentro, la lllamó:
--Adiós, niña. ¿Para dónde la lleva? Venga acá, porque tengo que contarle una cosa.
De veras la otra se acercó y tía Venada le echó el cuento y que lo que era a tío Conejo se lo iba a llevar candanga.
Tía Ardilla se despidió y se fue a buscar a tío Conejo para prevenirlo.
Cuando lo encontró, le dijo:
--¡Compadrito de Dios, si no se las menea no doy un cinco por su pellejo!
Y le contó.
--Ajá ¨con que esa nariz de panecillo fue con el cuento? --dijo tío Conejo--. Yo le voy a contar. Y mire, comadrita, usté me va a ayudar a salir de tío Tigre. Búsqueselo y me le dice esto y esto, para hacerlo ir al pedrón aquél que está cerca del ojo de agua. ¿Recuerda?
--Sí, cómo no.
--Bueno,pues, cuento con Ud.
--No tenga cuidado.
De veras, tía Ardilla se puso a buscar a tío Tigre y al fin dió con él.
Se sentó en una rama bien alta de un árbol, con la cola derecha que la hacía parecerse a una muñequita que tuviera mucho pelo y lo llevara suelto, y con una risita muy fregadita, dijo:
¡Is! Tío Tigre, y Ud. piensa quedarse así no más con tío Conejo. Ai anda ventiándose la boca con que usté es uno de sus caballos y dándose taco con que el otro día pasó por donde tía Venada montado en usté. Yo que usté le ponía la paletilla en su lugar.
--¡Eso dice ese boca abierta! Ese...
Pero a tío Tigre se le trabó la lengua de cólera y no pudo decir más.
--No es por nada, tío Tigre, pero él tiene la cuevilla debajo de aquél pedrón que está cerca del ojo de agua.
El otro no esperó segundas razones y cogió para allá.
La tal piedra había estado metida en un paredón, pero el agua de la lluvia había lavando la tierra y ahora estaba sostenida, por puro milagro, de unas raicitas y bastaba el esfuerzo de un ratón para que saliera rodando.
Tío Tigre venía que ni veía de la rabia y llegó derecho a olisquear debajo de la gran piedra.
Tío Conejo estaba allí detras esperando, y cuando lo vió, mordisqueó las raicitas y el pedrón rodó y cogió a tío Tigre que no pudo hacer ni cuío.
Entonces tío Conejo se fue a buscar a tía Venada y le dijo:
--Venga conmigo, ñatica, y verá a su querer como está.
De veras, tía Venada fue con tío Conejo y se va encontrando con tío Tigre hecho una tortilla. Al verlo cayó con un ataque y cuando volvió en sí, comprendió que de repente se iba a quedar para vestir santos; entonces con mucha labia le dijo a tío Conejo que si gustaba de casarse con ella, estaba a su disposición.
Tío Conejo le respondió:
--¡Ich! ¡Ahora sí soy bueno! Vaya a freir monos, viejita. Yo no quiero nada con gente cavilosa. ¿Quién la tenía yéndole con el cuento al otro, para que me cogiera tirria? Ai ha tenido que andar a monte, y ni gusto para comer tenía. Cásese si quiere con la zonta de su agüela.
Y tío Conejo echó a correr monte adentro y dejó pifiada a tía Venada.
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Tío Conejo y Tío Coyote

Una viejita tenía una huerta que era una maravilla.
Allí encontraba uno todo: rabanitos, culantro, tomates, zapallitos y chayoticos tiernos, lechugas. Pero la viejita comenzó a encontrar los quelites de las matas de chayote y de zapallo comidos, y después, daños por todo. Entonces hizo un gran muñeco de cera y lo plantó en la puerta.
Pues, señor, el caso es que tío Conejo era el de aquel tequio; se metía en las noche y se daba cuatro gustos gurruguseando por todo.
Cuando llegó y se encontró con aquel espantajo, se escondió detrás de unas matas a examinarlo. y al convencerse de que no se movía y que era de mentiras, la picó de valiente, se acercó y le dijo: --¿Idiai, hombré, a ver qué es la cosa? Echémonos, a ver si vos me podés atajar.
Y tio Conejo le metió su moquete, pero como el muñeco era de cera, tío Conejo se quedó pegado. Le dio mucha cólera y le metió otro moquete y se quedó pegado. Por despegarse comenzó a patalear y se quedó pegado de las dos patillas; metió la cabeza y se le pegaron las orejas.
En esto amaneció y salió la viejita a su huerta y se va encontrando con mi señor, bien pegado del muñeco.
--¡Ajá, con que ya di con lo que era! ¿Con que vos eras, confisgado, el que estabas acabando con mi huerta? Aguardate ai y verás. Ahora te voy a pelar, a ver si te quedan ganas--. Y lo cogió y lo metió entre un saco; lo amarró y lo dejó a un ladito en la cocina, mientras iba a traer el agua.
--¡Ah vaina la que me fue a pasar! -se puso a pensar tío Conejo. Y comenzó a pegar unos grandes gritos: --¡Sáquenme de aquí! ¡Sáquenme de aquí!
En esto iba pasando tío coyote y a los gritos, se fue metiendo hasta la cocina a ver qué era. Cuando llegó junto al saco, preguntó: --¿Quién está aquí; --Tío Conejo le contestó: -Pues yo, tío Conejo, que me tienen entre este saco porque me quieren casar con la hija del rey, y yo no quiero. Yo no me quiero casar.
Tío Coyote le dijo:
--¡Que mamada! ¡Con la hija del rey-- !¡Así quien no...! ¿Qué más querés?
Tío Conejo le dijo: --Pues ni aun así. Ya ves que es la hija del rey, y todavía si me la dieran encasquillada en oro, diría que no. ¡Qué vaina! ¡Qué vaina! El buey solo bien se lame. Yo que pensaba morir soltero...
Tío Coyote dijo: --¡Cuándo yo! ¡Más bien estaría bailando de la contentera! Yo sí que no me haría el rosita como vos.
Entonces tío Conejo le propuso: Mirá, ¿por qué no me soltás y te metés vos en mi lugar? En la ceremonia el novio va a estar metido entre el saco, para que la princesa no se de cuenta, porque el rey es el de la gana de que yo me case con su hija. Y una vez pasada la ceremonia, el rey tiene que convenir.
El muy no nos dejes de tío Coyote, sin acordarse de que ya otras veces tío Conejo le había jugado sucio, convino. Desamarró el saco y salió tío Conejo; se metió él, y tío Conejo lo amarró y ¡paticas! por aquí es camino...
Se escondió entre unos matorrales para ver en qué paraba aquello.
Volvió la viejita con su tinaja de agua. Puso una olla de agua al fuego y se sentó a esperar. Tío Coyote, donde oyó gente, por quedar bien comenzó a decir: --¿Idiai, a qué hora viene la princesa? Ahora sí, ya tengo ganas de casarme.
--Sí, princesa te voy a dar yo sé por dónde-- le contestó la viejita.
Cuando el agua estuvo hirviendo, desamarró el saco y se asomó. --¿Ajá, con que de conejo se volvió coyote! Está bueno.
Y tío Coyote, vuelto una agua miel, respondió: --Si señora, pero yo si tengo mucho gusto en casarme.
La viejita cogió su olla de agua hirviendo y se la echó por la trasera.
El pobre tío Coyote salió en un alarido, y en carrera abierta. Cuando lo vio pasar tío Conejo le gritó:
--¡Adiós, tío Coyote c... quemao, por amigo de ser casao!
***
Allá a los días, en una que va y otra que viene, se va topando tío Conejo con tío Coyote. Tío Conejo se quedó como el día en que lo habían de enterrar--. ¡Hijo del padre! ¡Ahora sí que me llevó quien me trjo! --se puso a pensar.
Verlo tío Coyote y ponerse como un jarro zonto, todo fue uno.
--¡Bueno, tío Conejo, yo y usté tenemos que arreglarnos...!
Tío Conejo se hizo el tonto: --Y ¿eso de qué, tío Coyote? Yo espulgo mi conciencia y veo que en nada lo he ofendido.
--Sí, callate solfas. Por dicha que ya yo sé con la tusa con que me rasco. Encomendate a Dios, porque aquí me las vas a pagar todas juntas.
Tío Conejo, mientras tanto, estaba volando ojo para todos lados. A la orilla de una cerca había un palo de zapote cargadito de zapotes. Entonces dijo: --Bueno, tío Coyote, ¿qué vamos a hacer? El que puede, puede. Pero eso sí, que antes de acabar conmigo, me deje subir a ese palo de zapote a comerme un zapotico que estoy viendo desde aquí, madurito que no sé cómo no se ha caído. No me mande al otro lado con la gana. Tome mi mano que vuelvo a bajar para que me tasajee.
--¡Qué caray! --contestó el otro--, andá y comete el zapote, que en seguida será otro cantar. Y lo que es yo no me quito de aquí hasta que bajés.
No bien había acabado tío Coyote de consentir, cuando iba mi señor palo arriba diciendo:
--¡Carachas! ¡Que me he visto en alitas de cucaracha! ¡Enainas me almuerza!
Ya arriba, se puso a hacer que comía zapote y a decir: --¡Qué zapotes! ¡Si es como estar comiendo sobao! ¡Qué ricura!
Hágase de cuentas, tío Coyote, que tatica Dios encerró entre estas cáscaras terrones de dulce.
Tío Coyote ¿quiere que le tire uno para que pruebe?
--Bueno --respondió el otro.
Allá te va; abra la boca y cierre los ojos.
De veras: el otro gandumbas va abriendo ei hocico y Tío Conejo buscó el zapote sazón más galano que encontró y se lo dejó ir con toda alma hacia la boca.
Por supuesto que le apió cuanto diente tenía y el pobre tío Coyote dijo a correr pegando el grito al cielo.
***
Fueron pasando días y en una de tantas, en una noche de luna, vuelve a dar tío Coyote con tío Conejo.
Todo moletas, le dijo mientras lo agarraba de las orejas: --Lo que es de ésta sí que no escapás, grandísimo tal por cual. Mirá cómo me tenés...
Y tío Conejo, aunque no era del caso para reírse, ya no aguantaba las ganas, al ver al pobre tío Coyote sin dientes y al recordar cómo andaría la trasera.
--Pues bueno, tío Coyote, ¡qué vamos a hacer! Cuando usted dice este macho es mi mula, nadie lo saca de ahí. Dios sabe que nada le he hecho con intención de hacerle daño. Es que vea, tío Coyote, yo soy más torcido que un cacho de venado con usté, y cada vez que quiero hacer una paloma me sale un sapo. ¡Que el señor le dé paciencia conmigo!
Y tío Conejo dio un gran suspiro.
Callate, vende miel y bebe sin dulce. Quien no te conoce que te compre.
--¿Sabe para dónde iba, tío Coyote? Pues a atiparme de queso. ¡Viera qué queso! Hasta que se ve amarillito.
--¿Y dónde está? --le preguntó tío Coyote.
--Pues ande y vamos.
Y echaron a andar, tío Coyote sin soltar a tío Conejo.
Llegaron a un gran charco y en el fondo de él se reflejaba la luna llena.
--Tío Conejo dijo:
--Mire, tío Coyote repare qué queso. Yo creo que hay para un aóo. Y diga si no se le ve chorrear la mantequilla.
Y el otro Juan Vainas contestó: --De veras, tío Conejo. ¡Qué hermosura! ¿Y cómo hacemos para cogerlo?
--Muy sencillo. Pongámonos a bebernos el suero.
No es mucho y ahorita lo acabamos.
Y dicho y hecho, se puso a hacer que bebía. Tío Coyote sí, se puso muy en ello a beber y beber, a beber hasta que por fin ya no le cabía.
--¿Ay, tío Conejo de Dios! Ya no aguanto.
Tío Conejo respondió: --Aturrúsele tío Coyote, ya entre poco acabamos.
Allá al rato, jadeando y con la panza como una tambora, volvió a decir tío Coyote: --Ja.. jaa..., ja... ¡Ay, ya no aguanto!
--¿Sabe lo que vamos a hacer? dijo el indino de tío Conejo. Pues mire, tío Coyote, vamos a pegar una carrera en esa cuesta, para que se nos baje el suero, y enseguida volvemos a acabar con lo que falta.
El otro convino, tío Conejo lo cogió de una mano y salió con él cuesta abajo.
Tío Coyote no pudo ni gritar y en media cuesta se oyó como cuando revienta una vejiga de res inflada.
¡Pues qué era! Pues el pobre tío Coyote, que llevaba la panza como una timba, había reventado en la carrera.
Y tío Conejo que por dos veces se había visto a palitos para no ir a parar a la panza de tío Coyote, pudo ya andar tranquilo para arriba y para abajo.

 
 
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LA TRAMPA DE TIÓ COYOTE

Tió Coyote siempre andaba buscando la forma de comerse a tió Conejo. Pero el orejudo era demasiado astuto para dejarse atrapar. Muchas veces el coyote había estado cerca de cumplir su sueño, pero la suerte se le volteaba por alguna u otra razón.
Un día, se le ocurrió ir a hablar con tiá Gallina y le propuso, que no se la iba a comer si le ayudaba a atrapar a tió Conejo. La gallina a cambio de salvar la pluma, accedió inmediatamente. De igual forma hizo con tió Chucho y con tió Tacuacín.
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El plan era hacerse el muerto y que le organizaran un velorio con todas las de la ley. Por supuesto, lo iban a meter en una caja, ponerle velas y flores para que todo pareciera lo más real posible.
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El objetivo de tal "puesta en escena", era hacer llegar a tió Conejo al velorio y, como estaban seguros que iba querer comprobar que el coyote realmente estaba muerto, se iba a acercar a la caja mortuoria y cuando la abrieran para enseñarle el supuesto cadáver, el coyote iba a pegarle un sólo zarpazo y ése sería el gran final.
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Como había sido acordado, se compró el féretro y todo lo necesario para el velorio. Los animalitos empezaron a hacer la gran bulla y a regar la bola de que tió Coyote había estirado la pata.
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- ¡Se murió tió Coyote, se murió tió Coyote!- era lo que más se escuchaba en todos los alrededores.
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Pronto, ese velorio era todo un acontecimiento. Los animalitos del bosque llegaron, unos a festejar la muerte del coyote que tanta lata les había dado, y algunas gallinas y una que otra chucha, se sentían conmovidas al saber que se había muerto el canino más fuerte de la región.
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Y como dicen que no hay muerto malo, hasta un "¡Tan bueno que era!", se pudo escuchar.
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Cada momento se llenaba más de curiosos aquél velorio, pero para nada aparecía el famoso conejo.
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Mientras tanto, tió Coyote seguía encerrado en la caja, haciéndose el bobo, esperando la hora de nisflarse a tió Conejo.
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En eso, venía el orejudo brinco tras brinco y tió Chucho, tiá Gallina y tió Tacua, fueron los primeros que salieron a su encuentro, anunciándole la muerte de tió Coyote.
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- Tió Conejo, ¿a que no sabe la última?, y no ve que de un rato a otro ¡se murió tió Coyote!- exclamó tiá gallina, haciéndose la muy preocupada.
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- Sí - afirmó el perro, yo creo que le pegó el moquillo, porque sólo le dio un ataque, peló los dientes y allí se quedó tieso, cuando lo encontramos, ya había petateado.
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Tió Conejo, siempre desconfiado, se fue acercando a la caja con el fin de comprobar que realmente era el coyote el que estaba allí.
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A abrirle el féretro iban los animales, con un pie listo para salir en carrera, cuando tió Conejo preguntó muy serio e interesado: - ¿Y ya se tiró un pedo, muchá?
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- ¿De qué habla tió Conejo?- replicó tió Tacua muy desconcertado - ¿Cómo así que si ya se tiró un pedo?
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- Sí - afirmó el conejo muy sabiondo- todo el que se muere, se tira un pedo después de estirar los hules. Esa es la señal de que ya está bien muerto.
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Todos los animales empezaron a preguntarse unos con otros, si acaso habían escuchado algún tronido que se pareciera a un ventoso, pero nadie podía dar fe de eso.
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Dentro de la caja, tió Coyote sudaba muy nervioso y escuchaba toda la discusión. Así que sin pensarlo dos veces, y ya con el estómago ansioso por comerse al conejo, se ponía colorado, morado y verde; se estiraba, se encogía, se apachaba la panza tratando de expulsar todo el aire que tenía atrapado y empezó a hacer fuerzas para probar si le salía uno, aunque sea medio chiflado.
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En un silencio de todos, se escuchó dentro de la caja un sonidito algo apretado y tristón, más o menos así: T i i i i i i i i i i i i i i i i í...
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- ¡¿Oyó tió Conejo?!- exclamaron al unísino la gallina, el chucho y el tacuacín- tió Coyote ya se tiró el pedo.
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-!Sí!- murmuraron todos los animales presentes.
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- Pues, entonces ¡nos vemos otro día! - gritó el conejo al partir huyendo - seré conejo, pero no pendejo, porque los muertos no se pedorrean.
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Datos curiosos de Guatemala


¿Sabías que en la Laguna Lachuá hay tanta paz que los peces no conocen agresión humana de ninguna forma?. Puedes nadar y los peces permanecerán cerca, y si te quedas inmóvil, se acercarán más e intentarán averiguar si tus lunares, pecas y pelo son comestibles dando pequeños mordiscos de curiosidad.



¿Sabías que Mixco Viejo es un sitio arqueológico maya precioso a tan solo 35 minutos de la Ciudad Capital? ¿y sabías que por su ubicación puedes avistar numerosas aves coloridas? (Mixco Viejo es excelente para Birdwatching)

La Avenida Reforma, partes de la Avenida Las Américas, y en especial los árboles de Plaza Futeca zona 14 se convierten en un verdadero concierto de aves todos los días al final de la tarde, donde la multitud de cantos puede alcanzar hasta 15 minutos.

¿Sabías que a pesar del frío, la temperatura del Lago de Atitlán puede permanecer templada durante el amanecer? Y la verdad no sabemos por qué...

¿Sabías que en San José (Lago Petén Itzá), el agua es no solo cristalina, las playas blancas sino que además, el agua es templada? De hecho hay partes donde puedes sentir corrientes templadas y otras corrientes tibias.

En la actualidad Guatemala es un país muy atractivo para el turismo, y se sigue invirtiendo en él, para que pueda mejorar cada vez más.

1. Tenemos la mayor variedad de coníferas maderables y éstas son originarias de Guatemala.

2. Es el 2do país más eficiente para producir caña de azúcar y el 5to exportador más grande del mundo.

3. Antigua Guatemala fue catalogada como patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1979.

4. Guatemala es el país exportador #1 del mundo de arveja china a Estados Unidos

5. Aunque no son nativos de la región, Esquipulas posee bosques hermosos de liquidambar y nacimientos de agua, otro atractivo de este lugar son los encantables conciertos Guatemala de aves que se dan todas las mañanas y tardes.

6. En Ceibal hay ceibas tan grandes que su tronco alcanza 3 metros y medio de ancho. Esto es como 11 personas en fila.

7. ¿Sabías que tenemos en Izabal una cascada (Cascada del Paraí so) donde cae agua caliente?

8. ¿Sabías que en San José (Lago Petén Itzá), el agua es no solo cristalina, las playas blancas sino que además, el agua es templada? De hecho hay partes donde puedes sentir corrientes templadas y otras corrientes tibias.

9. ¿Sabías que en San José (Lago Petén Itzá), el agua es no solo cristalina, las playas blancas sino que además, el agua es templada? De hecho hay partes donde puedes sentir corrientes templadas y otras corrientes tibias.

10. La “cajita feliz” de McDonald´s surgió en McDonald´s Guatemala, difundiendose a todo el mundo.

¿Sabías que tenemos en Izabal una cascada (Cascada del Paraí so) donde cae agua caliente?

Hay una pequeña cueva en el Volcán de Ipala.

Hay más construcciones coloniales en el centro de Guatemala y Occidente. Sin embargo, Oriente posee dos que sobresalen por su belleza: San Cristóbal Acasaguastlán y San Agustí n Acasaguastlán.

Quiriguá tiene la estela maya más alta conocida.

El Río Motagua no solo pasa por el corazón de Guatemala, sino también entre Guatemala y Honduras.

En Ceibal hay ceibas tan grandes que su tronco alcanza 3 metros y medio de ancho. Esto es como 11 personas en fila.

Hay una cueva en Ixobel que está inundada y para conocerla debes nadar o flotar todo el recorrido.

Hay camarones dentro de la cueva Ixobel. Son traslúcidos, casi transparentes. (hay que tener buen ojo, son escasos, tampoco creás que es par ir de pesca...)

Puedes encontrar nacimientos de agua cerca de la Ciudad de Guatemala, en Palencia.

Aunque no son nativos de la región, Esquipulas posee bosques hermosos de liquidambar y nacimientos de agua.






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Ser papá puede causar estrés: ¿qué puedes hacer al respecto?

¿Quién dijo que tener un hijo causaba estrés sólo en las nuevas mamás? Los padres también sufren del estrés que trae esta nueva etapa de la vida. Si bien un hijo es una alegría y una bendición, no hay que negar que la nueva situación de paternidad puede acarrear ciertas presiones emocionales y físicas. Si te estás estrenando como papá, o si tu media naranja está embarazada, tal vez te ayude leer este artículo.
Andrés se está estrenando como papá de una hermosa niña. La felicidad de tenerla en sus brazos hizo que por un momento se olvidara del mundo a su alrededor. Pero la verdad, es que con la dicha de tener un hijo/a, también vienen nuevos retos y por supuesto, responsabilidades. Todo esto se suma a que ahora te sientes el responsable de una nueva familia, que el trabajo no para y el mundo a tu alrededor tampoco. Sería ideal que al tener un hijo todo se detuviera y pudieras tomarte un tiempo para asimilar y disfrutar de tu nuevo papel. Pero lo cierto es que la paternidad es un reto, y puede traerte preocupaciones.
Puede ser útil, como primera medida, identificar las causas de tu estrés y luego, buscar algunas soluciones. Vamos por partes:
El estrés en la paternidad puede ser causado por:
  • Enfrentarte a nuevas responsabilidades
  • Falta de tiempo para hacer tus actividades cotidianas
  • Poco tiempo de “licencia de paternidad” lo cual puede hacer que te sientas cansado por trabajar y frustrado porque no puedes pasar suficiente tiempo con tu bebé y tu compañera.
  • Falta de sueño. Ya sabes que tener un recién nacido en casa limita las horas de sueño para el papá y para la mamá y esto puede causar estrés e irritabilidad.
  • Preocupaciones financieras. El costo del hospital, la ropa, los muebles y cualquier cambio que hayas tenido que hacer en casa para ajustarte al recién nacido pueden causarte gran preocupación.
  • Menos tiempo para pasar con tu pareja y menos sexo.
  • Depresión post-parto. Sí, tal como las madres, los papás también pueden sentirse deprimidos o tristes luego del nacimiento del bebé.
¿Qué puedes hacer para aliviar el estrés causado por tu nuevo papel de padre? Aquí te doy algunas ideas:
  • Pide ayuda si la necesitas. Ya sea en el trabajo o a otros miembros de tu familia o amigos.
  • Encuentra tiempo para ‘no hacer nada’ con tu familia. El estar en casa con tu bebé y tu compañera, compartiendo un momento de calma puede relajarte.
  • Toma turnos con tu compañera para dormir. Es bueno que cuando el bebé duerme, los dos tomen una siesta también.
  • Come bien y haz ejercicio. Esto te da energía y te ayudará a aliviar el estrés.
  • Saca al menos media hora al día para estar a solas con tu compañera y hablar, tener sexo, dormir, lo que sea, pero un tiempo para los dos.
  • Ríete. Una buena risa puede ayudarte a ver las cosas desde otro punto de vista y también a relajarte. El ver una película o una serie de televisión que sea divertida puede ayudarte.
  • Aprende a decir no. Define las prioridades y no intentes ir más allá de lo que puedes hacer en este momento.
Recuerda: el tener un bebé recién nacido en casa es una tarea importante y requiere bastante trabajo. Por eso, date tiempo, busca ayuda, no te sobre exijas. Con el tiempo, tú y tu pareja se ajustarán más a la presencia de este nuevo ser y todo será más sencillo. ¡Es parte de la vida! Disfruta de esta etapa y trata de relajarte.
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Cuando sea grande...

Hace muchos años, cuando se le preguntaba a una niña o un niño acerca de lo que quería ser cuando fuera grande, invariablemente daba respuestas relacionadas con un ideal asociado a la profesión que escogía. Por ejemplo, “cuando sea grande quiero ser doctor para curar a la gente” o “quiero ser maestro para enseñar”. Muchos querían ser policías, doctores, enfermeras, maestras. Pensar en una profesión iba ligado a la idea de servir a alguien.
Si ahora preguntamos a los niños o los adolescentes acerca de qué profesión les atrae, generalmente  sus respuestas están asociadas con el estatus que esta les ofrece: ganar dinero, tener carros, televisiones de plasma, muchos empleados y vestir ropa de marca. En una ocasión comentábamos con un profesor universitario acerca de que la meta de la mayoría de los estudiantes era poner su propia empresa, meta muy positiva, por cierto. Sin embargo, él me decía. “Si todos ponen una empresa, quiénes trabajarán en ellas”. Ser empresario se ha convertido en el sueño dorado de la juventud. 
¿De qué manera afecta esta visión a la sociedad en general? Cuando el éxito se centra en lo monetario y el bienestar personal, se olvida que parte de nuestra realización como seres humanos tiene su fundamento en el servicio a los demás y el desarrollo de la comunidad. Entonces  vemos a las otras personas como objetos o medios para alcanzar nuestras aspiraciones económicas y las tratamos en consecuencia. Los profesionales ven a sus clientes como fuente de ingresos, son importantes porque pagan. Entonces se recurren a políticas de servicio al cliente donde debe tenerse a este contento para que sea fiel. Hasta en los hospitales y en las instituciones educativas se hace referencia a las personas como clientes.
Esto nos lleva a una relación impersonal entre oferentes de servicios y clientes. Con ello desaparece el interés por ser útil a otra persona de carne y hueso que necesita de nuestra preparación, capacidad e interés para solucionar alguno de sus problemas. Y ese es el modelo que le estamos dando a la niñez.
Los adultos debiéramos ser la inspiración de los jóvenes y no lo estamos siendo. Hemos olvidado los ideales que alguna vez motivaron nuestras acciones y estamos dando a las nuevas generaciones una visión cosificada del mundo y del género humano.
Con eso también les negamos el derecho de soñar y de creer que el mundo puede ser mejor. Es necesario que padres, maestros y la sociedad en general pensemos en las consecuencias que tienen nuestras acciones como referentes de la niñez.
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5 consejos para calmar los llantos de tu bebé

¿Alguna vez te has preguntado por qué algunos recién nacidos lloran tanto? Según Harvey Karp, M.D., profesor auxiliar de pediatría en la Facultad de Medicina de UCLA, durante sus primeros tres meses de vida el bebé llora porque añora las sensaciones del vientre y se siente sobreestimulado en su nuevo entorno.
En su libro ”El bebé más feliz del barrio” (Oceáno de México), Karp ofrece cinco pasos para calmarlo y explica cómo hacerlo eficazmente. Aquí te damos un resumen de ellos:
  1. Envuélvelo en una manta bien ceñida (swaddle).
  2. Colócalo de costado o boca abajo (una vez que se duerma, debe estar boca arriba para prevenir SIDS).
  3. Haz sonidos tranquilizadores, como susurrarle o encender una máquina que cree un rumor monótono pero lejano, como el lavaplatos.
  4. Acúnalo con movimientos rítmicos o llévalo a pasear en su cochecito.
  5. Dale un chupete. También se tranquilizará si lo amamantas.
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El Chilam Balam libro sagrado de los Kiches

El Chilam Balam

Los mayas constituyen un pueblo grandioso por el alto nivel cultural alcanzado como civilización del mundo antiguo. La escritura de tipo ideográfica se relaciona principalmente con la cronología, astronomía y religión. Su calendario (haab) de 365 días de carácter agrícola y solar, basado en un notable conocimiento del movimiento de los astros, constituido de 18 meses de 20 días más 5 días llamados “aciagos.” (uayel) que coexistía con el año sagrado (Tzolkin) de 13 meses de 20 días.
 Los libros del Chilam Balam fueron redactados después de la conquista española, recogen textos relativos a la historia, medicina, cosmología, astronomía, cronología y textos no clasificados de los mayas.
 El Chilam Balam de Chumayel, es quizá el más importante de estos libros sagrados y proféticos. Balam es el nombre más famoso de los chilames que vinieron antes de la venida de los blancos al continente. Balam es un nombre de familia pero significa brujo o mago y Chilam o Chilán es el título que se daba a la clase sacerdotal que interpretaba los libros y la voluntad de los Dioses. La palabra significa “el que es boca”. Balam es también “Jaguar”. Los mayas Clásicos tenían un Dios Jaguar. Chilam Balam se puede traducir como “El Libro del Jaguar”. Cada poblado escribió su libro, por lo cual existen el Chilam Balam de Maní, Chumayel, Kaua, Ixil, Tecax, Nah,Tusik.
 PROFECIA LLAMADA “INTERPRETACIÓN DE LA LLEGADA DE LOS EXTRANJEROS EXPAÑOLES POR LOS AH KINES EN UN KATUN 13 AHAU”
 ¡Ay! En el octavo año del 13 Ahau los Ah Kines, Sacerdotes del culto solar, profetizaron porque comprendieron cómo habrían de venir los extranjeros españoles; lo leyeron en los signos de sus papeles de las ruedas monumentos del katun, diciéndolo a los pobladores y a los guerreros. Tres años faltaban para que llegaran cuando habló Ku (Deidad) a los Ah Bobates (Profetas). Ese demonio les dijo: “Holcanes (guerreros), cuando sea el amanecer del 13 y del 7, alzad vuestra guerra”. Así les dijo el demonio llamado Ah Uuc Satay (el siete-muerte) el que reside en Chuncaan, (Base-del.-cielo) lugar de Ah Uuc Satay. Les dolía el corazón porque vendrían los extranjeros y terminaría el imperio del demonio, por eso leían sus papeles los nefastos Ah Kines, sacerdotes del culto solar, falsos curas, buscando cómo vendría la culpa por la voluntad del Señor Universal, el que está arriba, según decían, porque comprendían el katun y la totalidad de la carga que vendría sobre las vidas del Itzá (Brujo del agua) porque miseria y dolor es lo que conquista su alma y vive para el bien recreándose en la miseria y en el sufrimiento de todas las cosas.
 Uxmal como Chichen Itzá un día quedó desierta, la selva comenzó a apoderarse de sus templos y olvidadas fueron sus leyes, conocimiento y escritura. Así cuando en 1519 finales del katun 2 Ahau, llegaron los extranjeros de la tierra, los conquistadores, se cumplía el destino, se cumplían las profecías del Chilam Balam. Esta es la cara del katun, del trece Ahau: se quebrará el rosto del sol, caerá rompiéndose sobre los dioses de ahora. Cinco días será mordido el Sol y será visto.
 Esta es la representación del Trece Ahau. Señal que da Dios es que sucederá que muera el rey de esta tierra. Así también que vendrán los antiguos reyes a pelear unos contra otros, cuando vayan a entrar los cristianos a esta tierra. Así dará señal Nuestro Padre Dios de que vendrán, porque no hay concordia, porque ha pasado mucho la miseria de los hijos de los hijos.
 …Nos cristianizaron, pero nos hacen pasar de unos a otros como animales. Y Dios está ofendido de los Chupadores. Mil quinientos treinta y nueve años, así: 1539 años. Al oriente está la puerta de la casa de don Juan Montejo, el que metió el cristianismo en esta tierra de Yucalpetén, Yucatán.

 EL TRECE AHAU KATUN

 "El 13 Ahau Katun es el decimotercero que se cuenta: Cabal IX Bach, Chachalaca-poblado; Kinchil Coba, Chachalaca-de-rostro-solar, es el asiento del decimotercero Katun". "Se ennegrecerá el ramillete de los señores de la Tierra por la universal justicia de Dios Nuestro Señor".
 "Se volteará el sol, se volteará el rostro de la luna; bajará la sangre por los árboles y las piedras; arderán los cielos y la tierra por la palabra de Dios Padre, del Dios Hijo y del Dios Espíritu Santo. Santa Justicia, Santo Juicio de Dios Nuestro Señor". "Nula será la fuerza del Cielo y de la Tierra cuando entren al cristianismo las ciudades grandes y los pueblos ocultos, la gran ciudad llamada Maax, Mono, y también la totalidad de los pequeños pueblos en toda la extensión del país llano de Maya Cusamil Mayapan, Golondrina-maya-su-lugar Estandarte-venado". "Será el tiempo en que se alcen los hombres de dos días (los homosexuales y lesbianas) en el rigor de la lascivia; hijos de ruines y perversos, colmo de nuestra perdición y vergüenza".
 "Dedicados serán nuestros infantes a la Flor de Mayo y no habrá bien para nosotros" "Será el origen de la muerte por la mala sangre al Salir la Luna, y al entrar la Luna llena acontecerá la sangre entera. También los astros buenos lucirán su bondad sobre los vivos y sobre los muertos".
 Han pasado doce katunes y aguardamos el katún 13, año 2043. De aquí en adelante la catástrofe final es inevitable para la raza aria, que hoy perversamente puebla los continentes del mundo. El katún 13 es definitivo. Los mayas lo esperan. Se le preguntó a un anciano maya: ¿Tu hijo lo verá? Responde: No, mi hijo no lo verá. ¿Tu nieto lo verá? Mí nieto lo verá. De manera que con el katún 13 llegará Hercólubus y se producirá el gran incendio universal que quemará todo aquello que tenga vida. Más tarde vendrá la revolución de los ejes de la Tierra, con el hundimiento total, absoluto, de todos los continentes que existen y de esta podrida raza aria que perversamente puebla los continentes no quedará ni la ceniza.
 Solamente un pequeño grupito de gentes selectas será salvado, para que sirva de semillero a la futura sexta gran raza, que se llamará Koradhi y habitará lo que hoy es el casquete polar. Esta perversa raza aria está perfectamente descrita en el katún 13 maya: Perecerá por fuego. Con la revolución total de los ejes de la Tierra el agua acabará de consumir todo, lavar todo y todo quedará en el fondo de los mares.
 -Venerable Maestro, ¿es cierto que los mayas viajaron por todo el sistema solar?
 -Los mayas, como atlante-mayas, viajaron por todo el sistema solar. Los cohetes dirigidos por sabios mayas realizaron estos portentosos viajes. Las naves estaban impulsadas por energía nuclear. Los mayas son grandes científicos y en secreto siguen existiendo, con toda su ciencia. No me refiero a los mayas que públicamente aparecen en América, estoy hablando de los mayas que viven en el universo paralelo, la cuarta dimensión de este planeta, que conservan sus mágicas ciudades, que continúan con sus mismas costumbres y la misma ciencia, dedicados a sus estudios y cálculos. Hay ciudades mayas dentro de la cuarta dimensión, cuarta coordenada o cuarta vertical. Templos maravillosos de oro macizo que no se los dejaron a los españoles, donde guardan la Gran Sabiduría Antigua. Es claro que los científicos modernos de esto no saben nada, tampoco lo admitirán pero qué importa a la ciencia y qué a nosotros?”
 Los libros del Chilam Balam es uno de los tesoros más valioso que nos legaron nuestros antepasados mayas y los invitamos a descubrir este maravilloso conocimiento y rescatar esa herencia perdida.
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Lo que es y lo que podría ser Egipto, visto desde Guatemala

Corría el año 1944, por los meses de junio y julio, cuando miles de estudiantes y maestros se echaron a las calles a protestar contra el dictador Jorge Ubico, militar de carrera, uno que no conoció la guerra más si las armas, las armas que le servían para mantenerse en el poder, admirador de Mussolini y Hitler, aliado norteamericano contra los alemanes afincados en Guatemala desde mediados del siglo XIX.
13 años en el poder, ¿son pocos? o ¿son muchos?, quien sabe dónde reside la capacidad colectiva para soportar al dictador, su menosprecio por los demás, su cinismo, la fuerza bruta, creo que no hay un soportómetro más indicativo que la manifestación pura.
Maria Chinchilla, joven maestra, muere por los disparos de un policía. La sangre más que dispersar a la multitud la enciende, ya no solo es el cambio del dictador sino la muerte del régimen que él representa, todo lo que huela a corrupción, es la lucha por recuperar la dignidad colectiva.
Ubico llegó a considerar que aquellas manifestaciones eran un acto de ingratitud hacia lo que él consideraba una buena gestión dictatorial, se preocupa entonces por dos cuestiones que hará durante su retiro y cómo seguir cuando ya no este, y claro, qué mejor que dejar a un aliado, a otro militar: Federico Ponce Vaides, quien fue presidente designado por tres meses. La burla fue claramente identificada por las masas que se aglomeraron con mayor definición en las calles, los balazos ya no solo corrían en una dirección, hasta ese 20 de octubre que cae la plaza, no como la toma del Palacio de Invierno, pero si lo bastante significativa para que se pensara en un nuevo horizonte, pero como este artículo no es sobre historia de Guatemala sino como eso nos sirve para ver lo que sucede en Egipto en el siglo XXI, entramos a ver…

Masas con determinación, ¿sin ideología?

Muchos periodistas han expresado que los movimientos de desobediencia y resistencia que suceden en Túnez y Egipto han carecido de ideología, que pareciera que se dan por generación espontanea, sin dirección, con la única motivación de tumbar al dictador, que independientemente que hable árabe, es el mismo en todas partes del mundo.
No se quiere pensar ni en la posibilidad de otra revolución islámica como la de Irán en 1979. No se puede concebir la oposición política fuera de la liberal que se encuentra en todos estos países, producto del enamoramiento de algunas élites intelectuales con el modelo occidental. El islam político es inadmisible tanto o más que el modelo socialista del siglo XXI, que ha superado el viejo modelo soviético cubano.
Sin embargo, ese islam político ha estado antes en estos países, vaya, mucho del apoyo occidental europeo y norteamericano a “las buenas dictaduras”(1), las que han servido como muro de contención no solo al avance de las corrientes islámicas sino a las más de izquierda. Y es que no hay que olvidar que con el genocidio del pueblo palestino en occidente se llegó a concebir al árabe como el vilipendiado, el de la resistencia con el pañuelo, en contraposición a las percepciones paranoicas post 11/9, que lo ubicaban como terrorista.
Ese árabe subjetivizado, romántico, desde la visión orientalista, es un sujeto diverso. Las elites árabes son ampliamente proccidentales, menosprecian lo que a otros les da identidad, gobiernan en el Cairo pensando en Paris, como en antaño pasaba con los Ubico o los Somoza en Miami o New Orleans.
¿No hay ideología? No, ideologías sí, y lo que en realidad temen Washington y Tel Aviv es que el islam pueda convertirse en una ideología aglutinadora. Porque la caricatura de liberalismo político es representada por los dictadores, el que se inyecta botox para parecer joven y fuerte, el que presenta a su esposa como la primera dama en un mundo fashion.
¿Acaso no hay contenido ideológico cuando se hace el salat (rezo) en la calle y en medio de las manifestaciones? Ese contenido ideológico, aun desbordado, no encuentra más cauce que en el objetivo de tumbar a Mubarak.
Las palabras de Sayyid Qutb, sobre la vanguardia del islam como proyecto siguen presentes en el imaginario político egipcio. No es la diatriba del regreso a la sociedad feudal, al islam de los camellos y las caravanas, no es el islam como norma de comportamiento político, como orden social, como sistema de valores, comprobado esta que el acceso a los teléfonos celulares, los jeans, y los grandes carteles, por si mismos, no constituyen calidad de vida, el anuncio de la cara maquillada y bonita de occidente.
Claro que el egipcio se acuerda de como el cobarde dictador cerró los ojos ante el genocidio en Gaza, no solo no abrió las puertas de la frontera sino que impidió la cobertura hospitalaria para los miles de mutilados. El dictador no oculta, no necesita hacerlo, su afiliación con la mayor de las injusticias cometidas contra un pueblo hermano. El estruendo de las cañoneras se oían hasta en El Cairo.
Muchos analistas coinciden en afirmar que Egipto es la bisagra de medio oriente con occidente, una bisagra que solo se abre en una dirección, deja entrar toda la influencia por la que miles de personas perecen en occidente, el concepto de democracia por el cual viven millones del otro lado del Meditárraneo no.

Islam político 

El islam es político, sino no lo es. No hay islam que reduzca su praxis (en su sentido Gramsciano) al acto litúrgico, ya cientos de analistas han señalado lo nocivo que era para las naciones mayoritariamente pobladas por musulmanes que existan subvenciones a mezquitas y entidades religiosas porque fácilmente se convertían en cajas de resonancia de los gobiernos (corruptos en su mayoría), pero contradictoriamente son esas mismas entidades las que se han convertido en escuelas de cuadros.
Los actos repetidos de rezos callejeros en las calles de Paris, Roma, Londres y Berlín son altamente significativos, porque en contextos islamofobos estos se convierten en muestra clara de resistencia. El islam se ha convertido en la era post colonial en eso, Túnez, Argelia y ahora Egipto son la clara muestra de que el islam como proyecto político está comenzando a tener resonancia. Y, en contra de lo que piensa el fundamentalismo sionista, el islam como proyecto político es democrático o no lo es, el islam como sistema político no es la representación de las mil y una noches de Arabia Saudí con una Monarquía que es la antítesis de la Sunna (la tradición) del Profeta.
Como nos ha servido ver Aljazeera en estos días, para Latinoamérica el ver al mundo es como taparse un ojo, solo una perspectiva, Mubarak era invisible hasta este enero. ¿Cuánto cinismo puede haber en los discursos de occidente? Señalan hacia Cuba, y el sur del continente y luego envían millones de dólares en ayuda no reembolsable a monarquías y semi monarquías. ¿A cambio de qué? ¿De un puñado de arena? No, para mantener el control de Suez, para mantener la cabeza de playa que es Israel. La próxima vez que los norteamericanos vean que cierran sus fábricas y que sus calles se inundan de adictos, sabrán que sus impuestos están siendo bien invertidos en sueldos de soldados en Egipto que cuidan la frontera israelí.
El dictador se resiste a salir. Bueno, ¿quién en sus zapatos lo ha hecho fácil?Empleados estatales, policías de paisano, o ciudadanos que ven una amenaza más fuerte el estar sin el dictador, salen a las calles, “demuestren que me siguen queriendo”, la sangre que goteaba está por convertirse en un río desbordado. Será fácil para el dictador, cuando salga (porque va a salir), irse a Riad a disfrutar de su pensión de retiro, el dinero de la salud, educación, el hambre siempre presente.
Mal piensa el burócrata a este nivel que saliendo a la calle y enfrentándose con los desafectos el dictador se quedará. El ya trazó su plan, se ha mandado copia a Washington y están discutiendo los plazos. Se resiste porque no ha sacado todavía el suficiente dinero, de repente no le resulta mala idea el hacer estallar algunas bombas, algunos consejeros israelíes lo habrán planteado, recurrir al terror y culpar al fantasma de Al Qaida.
Los Hermanos Musulmanes lo saben y han tenido el tino político, esta no es una revuelta islámica, esto es contra el régimen de Mubarak, lo que es y representa. La hermandad lleva años y años esperando, puede esperar otros años más, el horizonte es más claro ahora que a finales del año pasado.
Habrá islam como Estado si el pueblo lo quiere, según el principio de la libre elección liberal. Pero no gusta, se muerden la lengua del otro lado de la frontera, no, un Hamas elevado a la máxima potencia, no son sus cohetes rudimentarios los que nos asusta diría el funcionario de inteligencia, es la voluntad del pueblo en asumir este como proyecto de nación.
Y… Guatemala?
Hoy es un día nublado en ciudad de Guatemala, las noticias de los muertos y de las campañas electorales son habituales, solo unos se preguntarán por las imágenes que se repiten desde enero hasta la fecha en los noticieros. ¿Mubarak, qué? No hay conexión.
Existe una embajada de Egipto en la ciudad de Guatemala, que, en palabras de algunos diplomáticos, es sui generis, ya que en ella hay más diplomáticos que ciudadanos egipcios en el país (para decirlo en forma jocosa).
Egipto es la puerta a medio oriente dicen otros, Guatemala qué ofrece, cardamomo y confitería, el intercambio tecnológico y comercial es poco o nada significativo, pero el político sí que lo es, las representaciones diplomáticas de países con tan poca importancia comercial como Guatemala en la región es en realidad apoyo para Israel. A Egipto se manda a funcionarios defenestrados a nivel local, con poca o nada formación diplomática. Incluso en el tiempo de los gobiernos militares, la estadía en estas embajadas eran vistas como premios de consolación.
Cuando Estados Unidos empieza su nueva Cruzada contra el Terror después del 9/11 la periferia comenzó a preguntarse ¿Qué eso del islam? Y ¿Quiénes son los musulmanes? ¿Musulmanes y árabes, no es lo mismo? Preguntas con poco tino en un Estado que tenía no menos dos décadas de tener la representación diplomática en uno de los países con más población musulmana en el norte de África.
Satélite diplomático podría ser el concepto que más se acerca a lo que Centroamérica y sus representaciones hacen en el Cairo, no ve, no oye, no opina mas allá de los comunicados emitidos desde el Departamento de Estado y desde las oficinas del Mossad.
 
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