Carta de amor

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Mujer amada y niña hermosa ,  recuerdo en qué momento te convertiste en beso cercano, y cuando mi verso se convirtió en flor, flor que te llega en cada carta y poema que te envío…

Sé, con toda seguridad, que todo beso que te envío, tras recorrer los largos kilómetros que nos separan, sabe a esperanza. Esperanza reconfortante para las noches y días que nos hallan abrazados en distintas patrias, y que sin embargo hacemos del mundo nuestra única patria porque nos amamos.


El tiempo nos ha hecho cómplices enamorados, cómplices de un amor divino porque es muy grande, más grande de lo que podamos explicar, más grande de lo que los demás pueden ver.
 

Nuestros caminos se han entrelazado, cada día volvemos a sentir amor, cada noche nos abrigamos los mismos sueños en diferente almohada… Sí porque debes saber así como yo lo sé desde muy dentro, que ninguna mujer puede ocupar tu lugar en mi alma. Te pienso cuando me piensas porque puedo sentir tu amor, nunca olvidaré tu primer “te quiero”, tu primer “te amo”, ni tu primer “te extraño”. Te veo así a lo lejos y luego te siento muy cerca.


Llegará el día en que por fin podamos estar juntos.   Sé que ese momento llegará y el tiempo de los dos coincidirá… Amanecerás con mi voz en tus oídos cada mañana, como amanecen ahora estas cartas que te escribo con mucho amor y cariño, porque sólo tú mueves mis dedos sobre el papel para inspirar hermosas frases de un amor comprensivo y verdadero, amor tuyo y amor mío, amor nuestro, éste amor que floreció en la distancia al refugio de la sinceridad más pura.

 Llegará el tiempo de los dos, está llegando…
Una calle nos verá caminar juntos, y luego otra calle, luego el sol y la luna nos verán caminando juntos. Aun sin poder verme sé que me miras, sé que me extrañas como yo lo hago.

Sin escapar de ti he estado todo este tiempo, pues del amor verdadero no se escapa, un amor como el tuyo es y será siempre un tesoro. Te amo, te seguiré amando siempre, aunque el mundo parezca girar en contra… Aunque eso sí, creo poder ver que poco a poco, empieza a girar a nuestro favor porque ya casi llega junio…

Sí, en ello confío: giraremos un día al roce de un mismo viento, de un mismo tiempo. Tú y yo: nosotros.
Con amor para ti mi princesa.
Te amo .


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