Una 9 milímetros con la que se cometieron 32 crímenes en tres años

Un adolescente que fue detenido el 23 de febrero de 2014, portaba una pistola que había utilizado minutos antes para disparar contra el comerciante Elvis Culajay, de 34 años. Lo que el menor de 15 años y de apellido Torres posiblemente desconocía era que su arma había sido utilizada en otros 31 crímenes.


El informe policial registró el arma homicida como una “Smith & Wesson de 9 milímetros”, su portador llevaba consigo un cargador y cuatro cartuchos. La pistola ya había disparado seis ese día, pero meses atrás había atentado contra otras personas en diferentes puntos del departamento de Guatemala.

El Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) inició un seguimiento a esa pistola, después de que el Sistema Integrado de Identificación Balística (IBIS por sus siglas en inglés) registrara su primera “huella” en 2011.

Roberto Garza, vocero del Inacif, explicó que actualmente se le da seguimiento a aproximadamente 1,536 armas de fuego que han sido utilizadas en más de un hecho delictivo.

“Las pistolas muchas veces son incautadas en un allanamiento, decomisadas a un detenido o recogidas en una escena del crimen; utilizando nuestra base de IBIS, determinamos si ha sido usada por primera vez en un crimen o si ya existe registro de ella”, detalló Garza.

Esta arma 9 milímetros ingresó al Inacif en febrero de 2014, después de haber sido utilizada en diferentes ataques. El primero fue en Ciudad Real I, en la zona 12 de Villa Nueva, y el último en la zona 1 capitalina. Los ataques más lejanos donde se registró su participación fue en San Pedro Ayampuc y Villa Canales.

“Esta arma fue utilizada por una organización, ellos poseen una determinada cantidad de armas y son asignadas a los sicarios con base a los encargos que deban cumplir; después la devuelven a los jefes, quienes las asignan a otro criminal que la usará en un hecho diferente”, agregó el vocero del Inacif.

 Detenida

Actualmente, el arma permanece en las bodegas de la Dirección General de Control de Armas y Municiones (Digecam), donde seguirá almacenada hasta que un juez decida qué hacer con ella. La pistola posee el registro esmerilado, por lo que no puede ser devuelta a nadie que la reclame como propia.

Jorge Aguilar, vocero de la Policía Nacional Civil, explicó que las armas que se sospecha que han participado en un hecho delictivo son embaladas y trasladadas al Digecam, para que el Inacif las evalúe y disponga de ellas.

Todas las armas de fuego que son incautadas permanecen en la Digecam, sin embargo, si estas tienen un registro legal y su dueño ha demostrado que fue robada o ha cumplido su condena, es devuelta y reactivada por el Inacif para darle seguimiento a los lugares donde es utilizada.

Investigaciones

Carmen Rosa de León Escribano, del Instituto de Enseñanza para el Desarrollo Sostenible (Iepades), considera que es necesario realizar una investigación más sistemática para el control de armas: “existe un mercado ilícito de armas de fuego y el proceso de registro es tan complejo que se favorece este tipo de incidentes”, acotó.

La analista agregó que existen armas que se comparten entre sicarios, por lo que consideró necesario que se investigue a profundidad cada escena del crimen y se unifiquen los casos. “Es increíble que un arma de fuego haya sido usada para crímenes durante casi tres años”, agregó De León.

Una huella que no se modifica

Al poseer una huella balística, las armas de fuego son fácilmente rastreables. El Instituto Nacional de Ciencias Forenses (Inacif) determinó que el arma utilizada para el asesinato de la abogada Lea de León fue desmontada por los sicarios y posteriormente reensamblada en dos armas de fuego diferentes.

Al cañón utilizado en el asesinato de la jurista se le agregó una tolva diferente y viceversa; el fin principal de esto era modificar la huella balística, pero no se logró.

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