Operación contra narco guatemalteco plagada de errores

Errores de inteligencia de efectivos estadounidenses y guatemaltecos causaron el tiroteo acaecido el 15 de septiembre en un concurrido centro comercial de esta capital, señala hoy un diario.

  Incluso la balacera fue entre los mismos agentes participantes en una fallida operación no autorizada, porque el supuesto narcotraficante buscado nunca estuvo en el lugar, según Prensa Libre.

La publicación cita investigaciones realizadas por el Ministerio Público (MP) sobre aquel hecho, en el cual fallecieron dos personas por el fuego cruzado de las propias fuerzas policiales.

Asegura que tras el análisis de la trayectoria balística, las necropsias, mandos operativos y los vídeos de antes, durante y después del enfrentamiento, el MP llegó a tres conclusiones.

El capo Mauro Salomón Ramírez, solicitado en extradición por Estados Unidos, no estaba hospedado en el hotel homónimo del complejo Tikal Futura, es una de ellas.

Además, que en la acción participaron dos grupos de policías â�öuno sin autorizaciónâ�ö en el intento de capturar a Ramírez y, por último, los responsables de la muerte de un pastor evangélico fueron las fuerzas de seguridad.

Las pesquisas del MP evidencian una serie de errores cometidos durante el operativo, los cuales incluyen falta de coordinación, actividades encubiertas, vigilancia extrema y desconocimiento de a quién buscaban, afirma el diario.

En esos están involucrados funcionarios antinarcóticos norteamericanos, quienes estuvieron en ambos grupos policiales, uno dedicado a la acechanza encubierta y el otro a realizar la operación sin ser autorizado y sin conocimiento del primero.

La trama relatada, tal vez propia de un guión cinematográfico, es bastante compleja, pero en general parece comprobar la presencia en el sitio únicamente de familiares del narcotraficante, con uno de cuyos hermanos lo confundieron.

Es cierto que los disparos iniciales procedieron de los guardaespaldas de esos pero como forma de distraer a la policía mientras sus protegidos huían, en tanto el resto de la balacera fue de los propios agentes entre sí.

Ramírez, aprehendido días después lejos de allí, es requerido por la justicia de Estados Unidos acusado de introducción de drogas en su territorio durante varios años.

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