Los Rostros Mayas de Dios


El doctor James MacKenzie realizó un amplio trabajo etnográfico enfocado en la vida religiosa de los xeculenses, y los impactos de la migración en la cotidianeidad del pueblo. En su análisis de la vida religiosa, estudia las opciones religiosas más importantes encontradas en Xecul. Durante su conferencia planteó ideas generales del costumbrismo y el pentecostalismo, y se concentró en presentar sus hipótesis referentes a la teología de la inculturación católica y la espiritualidad maya antisincrética.


 MacKenzie planteó que el costumbrismo no aspira a una idea general del ordenamiento del mundo. Más bien presenta un escenario caótico donde distintas fuerzas luchan por influenciar el destino de los seres humanos. Por lo tanto, las prácticas de los sacerdotes o chamanes se enfocan en obtener favores de aquellas fuerzas que sean poderosas, con el objeto de mejorar el destino del suplicante. Los pentecostales y los católicos carismáticos comparten con los costumbristas esa visión del cosmos como algo encantado, pero en general ellos son más abiertos a la posibilidad de que exista tal cosa como un plan universal.

Para los mayas evangélicos y para los chamanes, lo espiritual es algo sentido o experimentado a través del cuerpo. Las fuerzas o poderes que rigen el universo se expresan a través del cuerpo, y por lo tanto la religión está más relacionada con el cuerpo que con la mente. Retomando a Bruno Latour, MacKenzie sugiere que los distintos discursos y posiciones respecto a la modernidad comparten rasgos importantes en cuanto a la posición que se tiene dentro del mundo y las prácticas que se realizan para relacionarse con la naturaleza y con nosotros mismos.

MacKenzie plantea que tanto la teología de la inculturación católica, como la renovada espiritualidad maya –una espiritualidad maya antisincrética- comparten rasgos provenientes de una imagen del mundo que comparten mucho de las ideas de la modernidad. Literalmente, el Dr. MacKenzie nos dice que: “ambas formas tratan de hacer referencia al valor ontológico de la mezcla o pureza para definir un espacio por donde se convierten en capital sagrado, las prácticas y creencias que están asociadas en alguna forma con los Mayas”. Ambos proyectos comparten un enfoque sobre la mente y el intelecto como sitio de la lucha, responden a una cierta racionalidad de la modernidad que plantea una ética política específica. La inculturación católica llegó a San Andrés Xecul de manos del párroco Tomás García. Él desarrollo un programa de evangelización que definía como “la búsqueda del rostro maya de Dios”. Nombró como católicas las prácticas costumbristas e intentó integrar elementos de la misma a la liturgia, por ejemplo, utilizando la marimba durante la misa. Explicó a sus fieles que ellos eran mayas, no solamente indígenas y mucho menos indios. Utilizó el Popol Vuh junto a la Biblia, como fundamentos de la evangelización.



Además predicó la necesidad de liberarse de la opresión estructural para construir una sociedad justa, lo cual pasaba por accionar de cara al Estado y a la jerarquía de la iglesia. García reunió estos elementos dándoles el nombre de teología, en la cual trasponía conceptos mayas equiparándolos con conceptos cristianos. La teología de la inculturación comenzó a hacer competencia con la espiritualidad maya antisincrética que comenzaba a formarse. Esta espiritualidad maya estaba vinculada con la vindicación étnica, y por lo tanto con un sentido político de la religión.

MacKenzie plantea que para algunos de sus entrevistados la espiritualidad maya es en realidad el rescate de las prácticas antiguas científicas de los mayas, las cuales fueron parecidas a la ciencia occidental, antes de que fueran destruidas por la conquista española. El trabajo de los sacerdotes mayas antisincréticos, es entonces un trabajo de purificación. Es claro entonces, que comparten con la modernidad esa preocupación por eliminar lo híbrido, y también una visión del mundo más o menos secular y humanística. Ya que el papel del mal y el problema de la teodocía se reducen al negar la existencia del mal tal cual, y plantear que el bien es un estado de relacionamiento armonioso. Tanto en la teología de la inculturación como en la espiritualidad maya antisincrética, se plantean la necesidad de un accionar que cambie las relaciones comunitarias, e interpelan al Estado. Ambas plantean una ética de acción para la transformación de la sociedad, un accionar derivado del entendimiento, por lo tanto, anticipan la mente del cuerpo.

1 comments:

Buena información nos ha dejado el Doctor Mackenzie, ojala y todos los xeculenses nos preocupemos por conocer nuestra historia y no tanto que lo sepan otros primero sino, nosotros que somos nativos del lugar llamado Xecul.

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