Lluvias causan estragos

El peligro de derrumbes en la ruta Interamericana es permanente. Los pocos vehículos que ayer transitaron en el área tuvieron que zigzaguear entre un carril y otro porque había deslaves desde el kilómetro 68 hasta el 171 en ambos lados de la carretera.
En este último punto murieron soterradas 21 personas, en su mayoría pobladores de varias aldeas de Nahualá y Santa Catarina Nueva Ixtahuacán, Sololá. Los parientes de los fallecidos no podían creer lo ocurrido. Entre lágrimas relataron que varios hombres acudieron al llamado de una radio comunitaria, que pedía voluntarios para habilitar el paso y rescatar a las personas que fueron arrastradas por el alud.
Diecisiete hombres fueron identificados entre las víctimas. El menor tenía 15 años y el mayor 51. Hasta ayer por la tarde quedaban pendientes de ser reconocidos cinco cadáveres y entre los cuerpos de socorro se decía que aún quedaban más de una veintena de personas por encontrar bajo la tierra.
Dos máquinas trabajaron durante toda la mañana del domingo para rehabilitar el paso vehicular, pero finalmente fue imposible continuar con la limpieza. A las 13:30 horas volvió a llover y se ordenó abandonar el área para evitar nuevas
tragedias.
Según cálculos del personal de la Unidad Humanitaria del Ejército, se requieren 48 horas continuas para quitar el lodo de la carretera y algún tiempo más para revisar si hay personas fallecidas en el fondo del barranco, en donde cayeron varios vehículos empujados por la fuerza de la tierra que se desplomó.
El coronel Ovidio Charchal, de esta unidad de rescate, advirtió que unos 400 integrantes de los Bomberos Voluntarios y Municipales, Cruz Roja, Ejército y Conred estaban desplazados a lo largo de los 900 metros de longitud de donde ocurrió el derrumbe.
El presidente Álvaro Colom, el ministro de Comunicaciones y otras autoridades de Gobierno sobrevolaron el área, así como los demás departamentos en los que la Conred declaró la alerta roja:  Retalhuleu, Suchitepéquez, Escuintla y Totonicapán.
En el salón comunal de la aldea Chiquix, Nahualá, Sololá, un centenar de personas lloraban a sus muertos. La mayoría dejaron entre cinco y ocho hijos huérfanos. Las familias no estaban preparadas para despedir a sus parientes, y su pobreza no les permitiría pagar un ataúd, por lo que la gobernadora de Sololá, Elena Yojcom, les proporcionó los féretros. Las viudas y sus hijos gritaban lamentos en k´iche´ que se mezclaban con el sonido de la lluvia. Y como su tradición lo manda, pusieron todas las pertenencias de sus seres queridos dentro de la caja mortuoria.

Sin fondos para emergencias
“Están rayando en un insulto a las víctimas. Es como tener dinero en el banco y no querer curar a los hijos”, manifestó el presidente Álvaro Colom al pronunciarse sobre la oposición de los diputados a aprobar la ampliación de Q1,300 millones que se promueve en el Congreso.
El Parlamento aprobó en mayo un préstamo del Banco Mundial por Q680 millones para este fin. Sin embargo, meses después, y ante un nuevo embate de la naturaleza, este dinero no puede utilizarse, mientras la ampliación no sea aprobada.
Colom calificó de “irresponsable” el hecho de que no haya ningún avance. Actualmente el Congreso se encuentra en una interpelación y tiene pendiente la aprobación del proyecto del presupuesto 2011.
Según Guillermo Castillo, ministro de Comuni­caciones, atender la emergencia ha provocado una deuda de Q580 millones en la cartera. El gobernante estimó que las pérdidas para el país pueden llegar a los Q4,000 millones.

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