Sobre el servicio social

Dentro de los Acuerdos de Paz se contempló la sensibilización de la juventud. Esta debe participar del desarrollo de una sociedad que necesita urgentemente cambios profundos, y para ello la juventud necesita conocer el interior de las comunidades, ampliar sus vínculos y, sobre todo, su intercomunicación. Pero este factor se nos olvida y en Guatemala es desfigurado por un mal entendido individualismo que hunde sus raíces en el desproporcionado interés en una posición aventajada frente al otro, incluyendo a los miembros de la propia familia, y muchas veces  perdiendo perspectiva en cuanto a las propias características histórico-sociales de este país. 
Esta nueva implementación de la ley, que en el 2003 expresara esta insuficiencia sentida en los Acuerdos de Paz, vuelve a ponerse en práctica, de una manera voluntaria, para que los jóvenes presten al menos 18 meses de su vida juvenil a conocer el país y sus necesidades desde un servicio civil entregado a la comunidad nacional. Esto es lo que, según las autoridades del Ejecutivo, se necesita implementar y esperar para que por medio de este programa los jóvenes comiencen a tener una actividad que los implante en la sociedad como servidores acometiendo una de las incontables tareas que se necesitan, en un país que lucha contra el hambre y el analfabetismo, que principalmente se sienten en determinadas regiones, olvidadas y cada vez más alejadas de las instituciones.
La mayoría de los países desarrollados del mundo y con una tradición democrática comprobada tienen dentro de sus leyes la obligación de servicio al país en muchas formas, desde la milicia hasta los hospitales y escuelas. Aquí, debido a la debilidad financiera del Estado, que es resultado de una inconsciencia en muchos de los ciudadanos que se niegan a sacrificar algo de lo propio para realizar una verdadera reforma tributaria, cabalmente por estar tan alejados de la realidad vivida como país tercermundista, esa obligatoriedad se pierde porque se necesita de toda una infraestructura que requiere de una gasto fijo dentro del presupuesto de la nación. Y es necesaria esta sensibilidad y conocimiento del propio país y sus habitantes porque de ella nace la conciencia social básica, para que todos tengan claridad de sus acciones cívicas. Este tipo de legislación busca que desde la juventud se introduzca al ciudadano en todas las realidades que son vividas en el territorio al cual pertenece, para que no se quede enceguecido por desconocimiento y egoísmo.    
Cada uno de nosotros debiera, en su momento, servir al país para lograr de él un mejor lugar donde vivir. Además es una obligación que honra: ayudar con nuestros propios talentos allí donde son imprescindibles. Solo así aprenderemos a ser ciudadanos y a contribuir a formular una solución que la sociedad en estos momentos solicita con premura.  

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